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Quetzal dormido

Actualizado el 02 de mayo de 2015 a las 12:00 am

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A los que a estas alturas del siglo XXI les ha dado por emprenderla contra el pobre de Cocorí, por racista, ¡válgame Dios!, me permito decirles que incurren en un terrible error de enfoque. Más que racismo, en caso de que lo hubiera en Costa Rica, lo que ha ocurrido aquí desde hace muchísimos años es la marginación de la región caribeña de nuestro país.

En vez de tomarla contra el simpático Cocorí y, en consecuencia, contra la memoria y el legado de su creador, Joaquín Gutiérrez Mangel (1918-2000), gloria de nuestras letras y consumado ajedrecista –a propósito de esta columna deportiva–, valdría la pena que los detractores del inocente negrito de piel de ébano y ojos grandes repararan en la verdadera discriminación social y económica que ha sumido a Limón en un océano de desesperanza.

Limón es quetzal dormido: verde, con un rojo sangrante en el pecho… dice el poema Más abajo de la piel , de Abel Pacheco de la Espriella. El suampo que se había tragado al indio, al criollo, al italiano, al chino, respetó al negro inmenso… Pues bien, ese negro inmenso ha sido protagonista de altísimo nivel en las gestas deportivas de nuestro país. Y como tal, lo hemos querido y respetado. ¿O será que no se acuerdan de la felicidad que embargó a un pueblo entero al presenciar, a través del ojo electrónico de la televisión, el tránsito lento e inexorable de la pelota a las redes de Escocia, y la emoción contenida, entre la incredulidad y el éxtasis, en el rostro de Juan Arnoldo Cayasso, aquel 11 de junio histórico del Mundial de Italia 90?

No sería posible enumerar, en escasos 2.300 caracteres de esta columna de opinión, a los miles de negros y negras que han honrado a su provincia y a la Patria en los escenarios del deporte, aquí y en el exterior. Que sirva entonces la imagen mundialista del Nene, ícono del balompié costarricense, para rendirles tributo a todos(as).

Dejen en paz al negrito, caramba. Por favor, que sus detractores(as) le permitan seguir palpitando en las páginas de Cocorí , obra inmortal, y dedíquense a trabajar en serio por la provincia olvidada, una cantera inagotable de figuras en todos los campos y, en el ámbito de acción que referimos, de atletas de primer orden. ¡Cuántos han brillado!, es cierto, pero también, ¡cuántos se han malogrado!

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