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Paulo César Wanchope debe continuar... como asistente

Actualizado el 28 de julio de 2015 a las 12:00 am

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La Selección de Costa Rica funciona bien si se maneja como un interrogatorio policiaco hollywoodense, aquel que efectúan un detective “bueno” y otro “malo”.

El “bueno” es el amable, el comprensivo, el “compa”, el que convence al interrogado para que colabore. El “malo” grita, amenaza, amedrenta. Intimida. La mezcla hace que el testigo “suelte la sopa”. Muy, muy similar a como dan resultado los jugadores costarricenses históricamente.

El “malo” Velibor Milutinovic casi mata a los entonces semi-profesionales futbolistas ticos previo a Italia 90, llevándolos al borde del esfuerzo físico y mental en una pretemporada “brutal”, realizada en las altas montañas heredianas. Bora les reventó pulmones, piernas y cerebro. Fue entonces que los asistentes, Rolando Villalobos y Rodrigo Kenton, hicieron un brillante trabajo de convencimiento, como “policías buenos”, apagando posibles brotes de insurrección contra el serbio.

Igualito pasó en Brasil 2014. Lejos de ser el “serrucho” que muchos juzgan injustamente, Paulo Wanchope fue el mediador entre el autoritario Jorge Luis Pinto y los seleccionados. La labor de Chope fue tan importante como la del propio colombiano, porque de nada habrían servido las notables estrategias del timonel sin hombres dispuestos a llevarlas a cabo.

Empero, en términos generales nunca conviene que la máxima autoridad de un grupo sea un buen mediador (menos en Tiquicia). La cabeza del grupo debe ser eso, la parte más alta del organismo, la que da las órdenes. La que las demás observan de abajo hacia arriba. Poner a un jefe que los mañosos de un grupo asuman como su “igual” podría ser un error. De ahí a la manipulación, al relajamiento laboral y a pedir permisos extraños hay un brinquito.

Wanchope es un activo de la Federación, un gran DT en ciernes. Pero, por ahora, debería retomar el ascenso gradual que llevaba: asumir una selección menor y mantenerse como mediador entre los jugadores y un técnico de cartel que venga a imponer currículo y personalidad, como Bolillo Gómez en Panamá, Winfried Schaefer en Jamaica y Marc Collat en Haití.

No dudamos que Chope sea capaz de dar ese paso al costado, como muestra adicional y admirable de su humildad y patriotismo.

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