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Opinión: Ni títere con cabeza ni lavadora con perillas

Actualizado el 17 de octubre de 2016 a las 06:43 pm

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Opinión: Ni títere con cabeza ni lavadora con perillas

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Con los arrestos de sobornadores y caídos en tentación (o sinvergüenzas cobradores de mordidas), entiéndase empresarios corruptos y altos jerarcas de federaciones y confederaciones, el fútbol no quedó limpio. Se requerirán kilómetros de papel higiénico para limpiar el desastre que también pringó a Costa Rica. Porque quien crea que hay un solo culpable, sin Lí-teres, digo, títeres a disposición, y que se trataba de una pudrición individual sin secuelas estructurales parecería muy... ingenuo, para no decirle abiertamente tonto. O complaciente, que es peor.

¿Todas, todas, pero todas las decisiones importantes las tomaba uno solo, él solito, sin que nadie supiera? ¿Saber y callar no es pecar por omisión? Y, aún suponiendo que nadie cercano se enteró, ¡a pesar de tener la alcantarilla en las narices!, ¿no es eso errar por imbecilidad o, cuando menos, por ineptitud? Si así fuere, ¿no deberían largarse por default quienes, en el escenario menos malo, no se enteraron de la corrupción que les brincaba delante de los ojos?

Las confesiones de los agarrados con las manos en la masa dejan ver que lo descubierto es apenas la punta del iceberg. Un iceberg apestoso. Ahora hay que determinar, por ejemplo, si el uniforme, además de blanco, azul y rojo, también tiene café, y, a partir de las conclusiones, hacer un nuevo balance de la situación.

Qué COLor todo lo del Mundial Femenino Sub-17, donde hubo fondos públicos de por medio. Esto debe ser indagado hasta llegar al fondo de las aguas negras y, en el impulso de las investigaciones, seguir el rastro del hedor hacia todas las direcciones. ¡Qué no quede cañería sin escudriñar!, porque es difícil creer que todas estén limpias y puras, libres putrefacción, por más que hayan tratado de lavarlas.

Todo lo que huela a sospecha, llámese bonanza repentina, liquidez inusitada, estilo de vida que no concuerde con reportes fiscales o pagos a la Caja, ¡lo que sea que encienda un mal pensamiento!, debería ser inquirido. Que no quede títere con cabeza ni lavadora con perillas. No más complacencia, no más cultura de “hacete el maje”, no más tapabocas ni aerosoles.

Hoy, a cuantos sospechosos surjan, ya fuese escondidos detrás de los cimientos deportivos o descarados en su opulencia, ya es hora de ir a buscarlos, encontrarlos y caerles encima, pero con auditorías EXTERNAS e INDEPENDIENTES o, todavía mejor, directamente JUDICIALES. En suma, ya es hora de destapar toda la cloaca.

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