Deportes

Opinión: El fuego sagrado

Actualizado el 06 de agosto de 2016 a las 12:00 am

Deportes

Opinión: El fuego sagrado

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

“¿Por qué será que nos gusta tanto mirar el fuego?”, preguntó una vez, hace muchos años, la niña Li Sáenz a su abuela, Adela Ferreto Segura, dama legendaria de la educación, la literatura y la política costarricenses, esposa del también célebre escritor y poeta Carlos Luis Sáenz Elizondo, el abuelo cuentacuentos.

“Quizás es porque el ser humano lleva siglos observándolo”, respondió doña Adela a su nietecita, quien se hallaba al pie de la mecedora de su abuela, mirando fijamente los leños ardientes de la chimenea, en la cabaña de piedra que la familia Sáenz Ferreto tenía en el Alto del Colibrí, camino arriba de Sacramento, en las montañas de Heredia.

En memoria de los  Juegos Olímpicos Antiguos,  en  Olimpia,  Grecia,  36 meses antes de la celebración de las justas, se realiza un ritual imprescindible. La llama olímpica se prende y marca el punto de partida del recorrido de la antorcha, que culmina con el encendido del pebetero olímpico, el instante crucial de la  ceremonia de apertura, como ocurrió justamente ayer en Río de Janeiro, Brasil, en la fecha inaugural de la XXXI Olimpiada.

Una vez más, el citius , altius , fortius  (más rápido, más alto, más fuerte) se manifiesta en todo su esplendor, durante las dos semanas en las que el mítico Río de Janeiro es el punto geográfico de atracción mundial, bajo la mirada del imponente Cristo Redentor, en la cima de Corcovado.

Oda al fuego sagrado. Ojalá la humanidad le siguiera rindiendo culto al fuego a través del deporte. O con la devoción y la ternura de la niña curiosa que se forjó al calor del amor y la sabiduría de sus abuelos entrañables. Mas, lamentablemente, hay fuego incendiario y genocida que devora a millones de seres en todo el planeta, como en Costa Rica, donde la violencia callejera percute sus casquillos en cualquier esquina y nos roba la tranquilidad.

Tartán, asfalto y pedal. Nery Brenes, Leonardo Chacón y Andrey Amador, nuestros principales referentes en Río, se disponen a poner en juego sus mejores facultades deportivas para representarnos. Vaya para ellos y para el resto de los atletas nacionales, nuestra fervorosa llama de aliento y esperanza.

  • Comparta este artículo
Deportes

Opinión: El fuego sagrado

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios

Noticias Relacionadas

Regresar a la nota