Deportes

Opinión: La enferma alma del Cartaginés

Actualizado el 23 de abril de 2017 a las 11:50 pm

Deportes

Opinión: La enferma alma del Cartaginés

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Bueno, Cartaginés, perdedor emérito del fútbol nacional, fracasa por quinta vez consecutiva en su tentativa de colarse en la cuadrangular final. Con cada portazo a la nariz, los directivos y técnicos de turno aseguraron que “ahora lo que se impone es un estudio profundo de nuestro desempeño”. Pero, puesto que ese “estudio profundo” ha sido ya efectuado cinco veces con estériles resultados, ha de ser que la solución no estriba ahí.

La primera vez, lo estudiaron profundamente. La segunda, profundísimamente. La tercera, profundisísimamente. La cuarta, profundisisísimamente. La quinta, profundisisisísimamente. ¡Cielo Santo! ¿Hasta dónde irán a llegar? ¿Los depósitos magmáticos del volcán Turrialba? ¿Serán espeleólogos, todos estos señores? Desde que leí el Viaje al Centro de la Tierra, de Julio Verne, no había visto obsesión tan sublime con la profundidad… Bueno, dejémoslos taladrando: con un poco de suerte encuentren petróleo.

Lo he dicho mil veces: Cartago necesita un ejército de psicólogos que trate a los jugadores individualmente, y al equipo en tanto que colectivo. Si los cambios en los rubros de técnicos, directivos y jugadores no han funcionado en 77 años, ¿por qué no darle una oportunidad a esta variable?

Es evidentísimo que Cartago tiene un fantasma —en el sentido psicoanalítico del término—, que está paralizado por sus propios demonios, que está enfermo, que su alma ha sido parasitada por terrores, complejos, culpas, endriagos y súcubos como no encontraríamos en las más sulfúreas cavidades del averno. ¡Despierten, señores! ¡La psicología deportiva se ha desarrollado espectacularmente en décadas recientes!

Y no: no basta con tener un “buen motivador”. Déjense de mentecateces y aborden el problema con rigor y seriedad: hablo de psicólogos, no de un chamán, un tipo pasablemente simpático y parlanchín o alguna improvisada figura paternal en cuyo regazo se puedan llorar las derrotas. ¡Psicólogos avezadísimos y debidamente acreditados, profesionales de primera línea: eso es lo que necesitan!

Cartago no puede salir solo de su agujero negro. Debe convocar esta ayuda inmediatamente. Pongan el alma al desnudo, y dejen que un equipo de científicos sanee la basura psíquica que los tiene postrados.

  • Comparta este artículo
Deportes

Opinión: La enferma alma del Cartaginés

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota