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Opinión: Los cafetales vuelven a sentir

Actualizado el 05 de mayo de 2017 a las 10:06 pm

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Opinión: Los cafetales vuelven a sentir

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Un cafetal en tiempo de cosecha es un microcosmos único y particular. Hombres y mujeres se encargan de la recolección del grano y conviven, de sol a sol, en las calles de cafetos rebosantes del fruto maduro que desgranan con velocidad y destreza. Los códigos del cafetal comparten todo, desde el gallito de media mañana (cafecito y torta de huevo con cebolla, envuelta en hojas de plátano) hasta los sueños, ilusiones, amores y tribulaciones de sus habitantes.

También palpita el fútbol. Y en las plantaciones de Pedregoso de Pérez Zeledón, por una razón adicional. Resulta que si el Real Madrid de Keylor Navas juega en Europa en época de cosecha, invariablemente, los cogedores de café sintonizan la transmisión radiofónica del partido en sus celulares o en sus radios de baterías, colgados en las ramas o amarrados a sus canastos.

Así, mientras el Halcón de Pedregoso vuela en las mil y una noches del Bernabéu (o en otros escenarios), en Costa Rica, el alma del cafetal vibra en simultánea con Navas. Hay expectativa, compases de silencio, intervalos de sufrimiento y alta tensión si el peligro de gol acecha al Madrid. Entonces, solo se percibe el rumor del viento. De pronto, alguien grita: “¡Buena, Keylor!” Y revienta al unísono la celebración colectiva: “¡Viva Keylor Navas!”.

Así repercuten en la lejanía las proezas y angustias del carajillo que surgió de nuestros lares a la vitrina del club de fútbol más famoso del mundo. Por eso, el título de esta columna refiere la letra de Moliendo café , bella canción del venezolano José Manzo Perroni, de 1958: Cuando la tarde languidece y renacen las sombras, en la quietud los cafetales vuelven a sentir…

Esto no es invención mía. La anécdota me la describió Eduardo Rojas Arroyo, un viejo amigo generaleño, con quien disfruto lecturas trascendentes y compartí afanes del desarrollo comunal en los años 70. De manera, Keylor, le sugiero que en su próximo partido, cuando su compañero Cristiano Ronaldo mantenga acorralados a los rivales en el área de enfrente, viaje espiritualmente a su Pedregoso natal y compruebe al instante que cada vez que usted actúa, los cafetales vuelven a sentir.

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