Deportes

Opinión: Penales dudosos, gesta incuestionable

Actualizado el 11 de marzo de 2017 a las 10:42 pm

Deportes

Opinión: Penales dudosos, gesta incuestionable

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

¡Penal! –pensé–. Penal –temí–. Penal –aborrecí–. Vi falta de penal, mientras uno de tantos barcelonistas se desplomaba en el área. Así, de buenas a primeras, no asomó la menor duda. Quizás la habría tenido si hubiese identificado a Luis Suárez como la víctima. Entonces, se habría activado el madridista empedernido, picado, ceñido, que siente una extraña antipatía por el charrúa, de esos que golpean, muerden y tienen el descaro de hacerse los agredidos.

Cómo olvidar el mordisco a Giorgio Chiellini en Brasil 2014: el muy cínico tiene la desvergüenza de morder, tirarse al suelo, llevarse las manos a lo boca, agarrarse los dientes. Él no mordió el hombro del italiano; el hombro impactó sus dientes. Algún día podría ser capaz de pegar una trompada y acusar al rival de darle un cabezazo en el puño.

En el duelo entre el Barcelona y el Paris Saint Germain ya había fingido una falta dentro del área, pero en la acción del minuto 90, debo admitir que vi penal. Luego, con las repeticiones, me resultó otra vez evidente su capacidad teatral. Ahora, ya ni sé, después de una imagen en la que parece haber contacto en la rodilla. Pero sigamos: tampoco voy a quedarme en esa estúpida disputa entre madridistas y catalanes, en la que unos y otros no escuchamos, no pensamos, no vemos, empecinados, unos en el “robo” y otros en la gesta del “mejor equipo del mundo”.

De los penales, dudo; de la gesta, no. Sin los penales, la remontada habría sido mucho más difícil, diría “imposible”, una palabra devaluada a partir de esta semana. Muy a mi pesar –con todo y penales–, lo del Barcelona resulta heroico. Soñar con levantarse de un 4 a 0 adverso, ya es admirable. Infundir tal miedo que un rival de la categoría del PSG haya sido incapaz de esconder la pelota, ya es respetable. Mantener la fe luego del gol de Cavani que obligaba a un 6 a 1… ya eso no lo creo.

Ni a san Messi se lo creo, menos en el minuto 87, cuando el 3 a 1 aún resultaba lapidario. Ahora bien… si sabiéndose derrotado, el Barcelona siguió atacando, como si el honor dependiese de al menos un gol más, eso fue aleccionador, con resultado épico. Dicho lo anterior, permítame una línea nada objetiva, nada imparcial, nada inocente: el campeón de Champions está vivo. Y no es el PSG.

  • Comparta este artículo
Deportes

Opinión: Penales dudosos, gesta incuestionable

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota