Deportes

Opinión: Limón para todos

Actualizado el 15 de marzo de 2017 a las 12:00 am

Deportes

Opinión: Limón para todos

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

El verdadero milagro de los panes es el que se vive cada cuatro meses en Limón. Su equipo de cabecera sufre una desbandada, por culpa de los zopilotes del fútbol, pero debajo de las piedras salen unos negritos con pinta de corredores de maratón y, en cuestión de días, tiene un conjunto armado y competitivo.

Hoy tiene algo más que eso. Es el líder del campeonato, sumando a ritmo de tromba caribeña, festejando a modo carnaval, con esa cadencia afroamericana que contagia alegría y le pone una sonrisa a cada escenario visitado por los hombres de verde.

Como parte del milagro, un pequeño Matusalén, gitano de mil andanzas, juega con alma de niño, lidera con sapiencia de veterano y mete goles con acierto de pistolero. Erick Scott hace vibrar a su tribuna y provoca la envidia de los técnicos contrarios, en ese permanente ritual festivo que se tiene en la boca del marco.

Scott, el duende, es uno de los veteranos que alguna vez se fue a buscar mejores rumbos económicos, pero dejó el corazón y el ombligo cerca del Juan Gabán.

Dexter Lewis, a quien los duendes se lo llevan y lo pierden de vez en cuando, también está de regreso como hijo prodigo, curtido por la experiencia y esa sobredosis de fútbol que la vida le ha regalado y que comparte con el gran Scott.

Ambos son los cabecillas de esta nueva revoluta verdiblanca, encabezada por jugadores de bajo perfil y de jóvenes con ganas de alzar el vuelo, como Keyder Bernard, el hijo de una leyenda limonense, Kurt, hasta hace poco activo en la planilla caribeña. Keyder, como Kevin Eliz, Jossimar Clark o Keyshell Sánchez, son el ejemplo de que esa cantera futbolística es inagotable, y que no importa cuántos se vayan, La Tromba siempre contará con sus negritos para surtirnos de fútbol.

En medio de las tempestades, mientras el presidente Pascal estaba en la cárcel, los milagros impidieron que la nave del Caribe se fuera a pique. Y aun hoy, sacudida por los vientos de la indiferencia y pagando por esa reclusión que al final resultó inmerecida, Limón tiene la dignidad intacta, el corazón guerrero y el fútbol brioso para encabezar el torneo, a pesar de los grandes.

Con aspecto de marinero, pero con alma de psicólogo, paciencia de educador y sabiduría de buen estratega, Horacio Esquivel ha sabido ejercer de líder, de padre y de formador. Con un secreto que debería compartir con todos, ha hecho posible el milagro de los panes futboleros, el retoño de los viejos pinos, la explosión de esa alegría negra al servicio de un fútbol vistoso, desafiante y efectivo.

  • Comparta este artículo
Deportes

Opinión: Limón para todos

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota