Deportes

Mixto con piangua

Actualizado el 11 de julio de 2015 a las 12:00 am

Deportes

Mixto con piangua

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Al filo de las seis de la tarde del miércoles pasado, mientras conducía por las calles sin Dios y sin ley del sector de la Casa Presidencial, deseoso de disfrutar por televisión el partido de fútbol entre Costa Rica y Jamaica, en la Copa Oro, me convertí en una más de las miles de víctimas atrapadas en aquel laberinto urbano, que ya se había complicado por la expectativa del juego y por el multitudinario anhelo de llegar, cuanto antes, a nuestros hogares.

Resultó que decenas de energúmenos agremiados, bloqueaban calles y bocacalles. Entre tanto, los oficiales de Tránsito, encargados de impartir la ley y de poner orden en la vía pública, se mantenían inermes ante el desmadre. Muy cerca, en la casa del cristal con que se mira, los gobernantes negociaban lo innegociable, dada la flagrante violación del derecho público al libre tránsito.

Ni modo, resignado, tuve que parquearme a escuchar el encuentro por la radio. Y en esas estaba hasta que, ¡albricias!, divisé una conocida marisquería en el barrio Córdoba, donde ofrecen gran variedad de ceviches. De inmediato, ingresé al sitio y me sumé a otros “náufragos”, quienes, por supuesto, corrían la misma suerte. Pedí un mixto con piangua. ¡Qué delicia! ¡Copa llena y Copa Oro! ¡Miel sobre hojuelas!

Cuando apenas le entraba al cevichito, nos zamparon el primer gol. ¿Qué nos pasó, si estábamos dominando?, nos preguntamos, al unísono, los parroquianos. ¡Qué cosas!, reflexioné. Cuánto se parece la Sele al país, en general. Cada vez que nos dormimos en los laureles, nos invaden, tal y como sucedió en la noche josefina de los insensatos.

Siguió el encuentro. Una movida ajedrecística entre Bryan Ruiz, David Ramírez y Roy Miller culminó en las redes jamaiquinas. ¡Por fin, el empate! Minutos más tarde, nuevo avance tricolor, golazo y remontada. ¡Viva Costa Rica!

El último pitazo del primer tiempo fue simultáneo con el cierre del telón metálico de la marisquería, lo que nos obligó a partir en pos de otra pantalla. Arrancó el segundo tiempo, nos volvieron a agarrar cobijados y… 2 a 2. ¡Vaya, contrariedad! Tras un gustazo (mixto con piangua), un trancazo (el mal resultado).

No cabe duda, este país es como su selección de fútbol. A veces sí; a veces no; a veces sí; a veces…

  • Comparta este artículo
Deportes

Mixto con piangua

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota