Deportes

Hernán Medford, la cuota de pasión que le falta al campeonato

Actualizado el 19 de febrero de 2016 a las 12:00 am

Deportes

Hernán Medford, la cuota de pasión que le falta al campeonato

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

El más volcánico de los técnicos se enrumba al banquillo del Herediano, en una vuelta al medio que añoramos porque el futbol a veces se nos llena de modorra y hace falta ese personaje que irradie pasión.

Hernán Medford regresa con su verbo filoso, su actitud de transgresor, sus modales pintorescos, su inclinación por la polémica, su gusto por el juego y su obsesión por las grandes hazañas.

Si como futbolista nos encandiló con su vértigo y repertorio de variantes explosivas: pique, freno, contrapique y diagonales a la hora de pisar el área, como entrenador se convirtió en un espécimen de culto, por su conducción pasional, sus portes, sus polémicas y ese show con la gorra que era como el pararrayos que baja a tierra la energía contenida.

Llega al equipo mejor constituido del país, con dos o tres alternativas por puesto, para jugar bien y ganar, para apuntarle alto a los sueños, para enamorar a la gente y para despertar pasión.

Mucho antes de que tejiéramos la hora más gloriosa de nuestro fútbol en Brasil 2014, el Pelícano era el artífice de los grandes momentos balompédicos.

Anotó el primer gol tico en un mundial de la FIFA –China 85–, selló la clasificación a la segunda ronda en Italia 90 con un golazo a Suecia, fraguó el Aztecazo, clasificó a Saprissa al Mundial de Clubes y terminó tercero en ese torneo.

Muchos lauros para un hombre que desata sentimientos encontrados a su paso, con detractores que se quedan sin argumentos ante sus conquistas, y seguidores incondicionales que ven en él al revulsivo capaz de poner rumbo a una conquista histórica.

Herediano le viene bien, por antecedentes, historia y afición. El Saprissa de Hernán que logró todo entre 2003 y 2005 se equipara con el Team en figuras. Porque este equipo de Moreira, Salazar, Elías, Azofeifa, Granados y Ruiz no tiene que envidiarle nada al de Porras, González, Centeno, Solís y Gómez, que ganó la Concacaf y bordó su hora cumbre en el Mundial de Clubes.

Hernán, el fútbol criollo te espera de regreso, emocional, pasional, irreverente, filoso, polémico, íntegro, amante del buen juego, pintoresco. En fin, auténtico, como desde aquella vez en el distante 1986, cuando debutaste en el ataque de Sagrada Familia con el brasileño Delvaste Araujo y deslumbraste.

  • Comparta este artículo
Deportes

Hernán Medford, la cuota de pasión que le falta al campeonato

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota