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Fútbol tico con piel sensible

Actualizado el 21 de junio de 2015 a las 12:00 am

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Fútbol tico con piel sensible

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No salga a correr al mediodía (como este mortal), use protector solar factor 70, no escuche programas deportivos, piense que todos nuestros futbolistas están listos para los mejores equipos del mundo (y, por si acaso, nunca vea a los mejores equipos del mundo), póngase regularmente gel de sábila en cara y brazos, use gorra o sombrero en los paseos, prefiera la manga larga... Aunque nada es garantía, ese problema de piel sensible que tenemos podría aliviarse.

Entonces, si Wanchope dice que Elías Aguilar es talentoso, aunque carente de la dinámica internacional, quizás la epidermis nacional salga ilesa. A lo mejor, hasta sirva de base para que el “10” florense, con brillo en el campeonato nacional y un puñado de partidos de la Concacaf, logre dar el salto a niveles superiores. A lo mejor, virtudes y defectos se abrazan en el análisis.

¿No debería ser lo más normal del mundo? Y no solo con Elías Aguilar -cuyo bajo perfil en la Selección facilita señalarle carencias- sino también con los Bryan Ruiz, Keylor Navas o Celso Borges. ¿O acaso usted cree que ya no les falta nada para triunfar en España o Inglaterra?

Cuando podamos hacerlo con cualquiera y en el día a día, sin que se ofendan el jugador, el técnico y el gerente de su club, los aficionados y hasta la mascota del futbolista, podremos mirar de nuevo el mejor fútbol mundial sin engaños ni riesgos.

Mal acostumbrados al elogio sin medida en las victorias y a la crítica implacable en la derrota, nos cuesta el sano balance.

El anotador del gol del triunfo será portada, héroe, ídolo del niño, aplauso del aficionado, halago del periodista, sin importar las tres oportunidades de anotación que no pudo concretar. ¿Acaso no son igualmente valiosos el logro y la oportunidad de mejorar?

No hace muchos años, habríamos molestado a más de uno si decíamos que el Pato López o el Paté Centeno no estaban para el más alto nivel mundial. A uno le faltaba un poco de fortaleza física y al otro, una pizca de dinámica y un poco más de juego vertical. Decirlo en su momento, aunque fuese con la mejor de las intenciones, habría lastimado una que otra sensibilidad.

Cuando aprendamos a debatir sobre defectos y virtudes, bastará con el protector solar.

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