Deportes

Érase una vez unos ‘princesos’

Actualizado el 27 de septiembre de 2015 a las 12:00 am

Deportes

Érase una vez unos ‘princesos’

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Érase una vez un reino con “princesos”, un dragón morado que echaba a veces fuego, a veces ego, y viejas leyendas aferradas a las tres primeras palabras de esta historia: érase una vez...

La Corte de Hadas Madrinas rebosaba de orgullo (al fin un término femenino era aplicado a los hombres), pero la Real Academia Española no parecía muy contenta: sugería echar mano al ya existente “príncipe” antes de que por acto de hechicería lingüística el toro se convirtiera en “vaco” o el gallo en “gallino”. Quizás “principitos” habría sido apropiado, de no ser por la queja del personaje de Antoine de Saint-Exupéry.

Sir Lonis desenfundó su espada. Con varios años en el retiro, pero con pasajes secretos para ingresar a la fortaleza morada, por momentos pareció defender al desterrado Sir Jeaustin de los Campos. De no ser porque al lord de la portería nunca le ha faltado criterio, más de uno le habría endosado el papel de vocero de su excompañero de armas, y por más defensa me cuesta creer que un camerino con tan poco peso saque a un técnico. Quizás los líderes inmaduros y los malos resultados (en los que el técnico tiene parte) son como Don Quijote y Sancho: donde van, hay problemas.

En sus tiempos, Sir Lonis y Sir Campos integraron otro grupo de “princesos” morados que mandaban en el castillo. Por ahí pasaron Sir Wright y el Principito Fonseca.

También tuvieron momentos de “intocables”. Alguna vez ignoraron la indicación del técnico para sacar la batalla con ardides propias. Más le convenía al timonel tenerlos como escuderos fieles.

A diferencia de los actuales “caballeritos” de la Orden Morada, aquellos ciertamente tenían algo de qué presumir: la vanidad no les permitía quedar mal en el campo de batalla, así fuera en mera defensa del nombre y el uniforme que a veces con exagerado orgullo vestían. A diferencia de los actuales, aquellos ya habían ganado batallas –y no pocas– cuando se sentaron en la mesa redonda. También habían recibido palizas, cocido heridas y probado el barro. Algún día, la actitud dirá si algunos con calidad como David Ramírez y Deyver Vega, no permiten en la cancha que se les cuestione lejos de ella.

Entonces, aunque el término “princesos” está de más y lo de Lonis tiene un poco de eso que nos sucede cuando entramos a algunas décadas (“antes éramos mejores”) entiendo la desazón del Sir.

  • Comparta este artículo
Deportes

Érase una vez unos ‘princesos’

Rellene los campos para enviar el contenido por correo electrónico.

Ver comentarios
Regresar a la nota