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Desquijaramiento por bostezo

Actualizado el 07 de septiembre de 2015 a las 12:00 am

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Desquijaramiento por bostezo

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Me divierte constatar cómo, en la crónica de un hecho, todo está en las palabras. La prensa nos dibuja el debut de Ramírez como el cimiento de un épico, glorioso, histórico proceso de reconstrucción. Ello supone que lo anterior fue la erupción del Vesubio del año 76: no quedó piedra sobre piedra, y el flujo piroclástico asoló absolutamente todo en derredor. Está claro que si partimos de esta “historia oficial”, cualquier cosa ahora será percibida como progreso.

Costa Rica juega contra el peor Brasil de la historia –es un hecho objetivo y mesurable–, desprovisto de su único jugador de jerarquía –Neymar– y no hace un tiro a marco. Ni uno solo. ¿Debemos aplaudir esto? Lo apuesta todo a la defensa, y es precisamente por un error defensivo que pierde el partido. Con un gol que ni siquiera marcó un futbolista, sino más bien un halterofilista: el grotesco Hulk, una afrenta a la memoria de Garrincha, Didí, Nilton Santos, y una vergüenza –así lo han expresado– para los frecuentemente consultados Gerson, Rivelino, Tostao.

Repito: el peor Brasil de la historia, sin su único jugador capaz de magia, dirigido por el ultradefensivo Dunga, nos derrota, en un partido cuya única consigna era no encajar un gol. Si hubiésemos generado fútbol ofensivo, el gol en contra pasaría. Pero resulta que no tuvimos más que una obsesión: impedir el gol. Y no lo logramos. Hay un nombre para esto, uno solo: fracaso. Añadamos que Pemberton y la mala puntería de los brasileños nos eximieron de un 4-0. No hay mérito alguno, en que el rival bote goles: eso no prueba el “reencontrado orden” de nuestra defensa. Con un poco de brújula nos hubieran vapuleado.

Costa Rica y Brasil jugaron deportes diferentes. El de Brasil consistía en meter goles. El de Costa Rica tenía por lema: “el que tira a marco pierde”. Conmensurar kilos y hercios, watts y litros, unidades angstrom y pascals… imposible.

Y pensar que esto es lo que nos espera… fútbol con preservativo. El síndrome de la incapacidad para hacer tres pases seguidos, y pelotazos a las bandas para las milpas de siempre, con peligroso arralamiento del medio campo. Pusilanimidad, avaricia, anal retentividad (Freud). Pienso en nuestro reciente 2-1 contra España: ¡cuánto más honorable que este himno a la cobardía!

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