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Cirugía, autopsia y swicht 

Actualizado el 31 de octubre de 2015 a las 12:00 am

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Cirugía, autopsia y swicht 

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Discutir en vivo por radio o televisión en torno al fútbol o a cualquier asunto, es un ejercicio que exige claridad, capacidad de síntesis y chispa mental para replicar a tiempo, ya que exponer un punto de vista en cuestión de un minuto o menos, se vuelve un arte de la dialéctica.

La expresión escrita tampoco es fácil. Sin embargo, desde el periódico, uno tiene tiempo de pensar cada palabra y de replicar con tino a criterios dispares o de abierta discrepancia.

En todo caso, para el suscrito es un privilegio el acceso a espacios como esta tribuna de La Nación y el programa radiofónico Oro y Grana, del periodista Miguel Cortés, medios con los que me identifico.

Hace unos días en Oro y Grana, al comentar la necesidad de meter el bisturí a fondo en la dirigencia del Saprissa, raíz de los principales males de la institución —más que en la intimidad del vestuario—, el colega Cortés me puso varias cáscaras de banano. Y me resbalé un par de veces.

“¿Al hablar del bisturí, usted quiere decir que los dirigentes morados deberían renunciar?”, inquirió Cortés con sagacidad.

“Bueno, no exactamente…”, contesté, dubitativo (¡fatal, en radio!). Luego, caí en la cuenta de que había utilizado el término cirugía, precisamente para que no haya que practicar una autopsia. Sin embargo, enredé el discurso y Cortés me ganó el zipizape. Tendré que avisparme en la próxima. Esta vez, me fui con la mosca.

Lo del swicht se refiere a mi columna anterior, acerca del dedazo de un director técnico que eclipsó el fútbol en una noche liberiana. Escribí que el ojo electrónico (la cámara de televisión), cual dios de la tecnología, no había hecho más que mostrar la transgresión. Al respecto, don José Miguel Villalobos, distinguido jurista, replicó, vía email, que no hay tal dios tecnológico, ya que una mano “invisible” dirige al “todopoderoso” y escoge qué exhibe o qué esconde, porque el dios “imparcial” tiene un color y un corazoncito. ¿Será que, como opina don José Miguel, hay diablillos de unidad móvil que aprietan a conveniencia el swicht ? Puede ser. Pero, lo que celebro con los lectores es el honor de disentir con altura y decencia, valores que ostentan Cortés y Villalobos, sobre la cultura del insulto que vomitan otros en las redes “antisociales”.

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