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Ni 'Chope lovers' ni 'Pinto lovers'

Actualizado el 16 de junio de 2015 a las 12:00 am

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Ni 'Chope lovers' ni 'Pinto lovers'

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Si la Selección Nacional es un colador atrás y dispara balas de algodón arriba, la crónica se tiene que resumir en un “Costa Rica jugó mal”, pero si cinco días después evoluciona (aunque sea un poquitico), su obligación es reconocerlo. En prensa profesional no caben los “Chope lovers” ni los “Pinto lovers”, no hay relacionistas públicos camuflados ni partidos de oposición, en el sentido obstruccionista del término.

Debe primar el análisis y, por eso, se debe ver más allá del resultado. Por ejemplo, la selección viene de perder dos fogueos contra potencias, ambos por un gol de diferencia. Sin embargo, los cotejos dejaron distinto sabor. Mientras el 1-0 contra Colombia supo amargo, a café estilo petróleo, el 2-1 con España deparó cierta acidez por la derrota, pero, a la vez, dejó un resabio dulzón, de esperanza.

En dos platos, ante los cafeteros la Tricolor jugó mal, con un 4-4-2 insulso. ¿Para qué dos puntas –McDonald y Moya– si no hay cómo hacerles llegar la bola? ¿Para qué exponerlos junto a Brown y a Vega frente al cuarto puesto del ranquin mundial?

Costa Rica no hizo un solo tiro directo a puerta, lució vulnerable e inoperante, sin ton ni son, a merced de un rival que extravió la brújula o chocó con los guantes inmensos de Alvarado, como gigantescas fueron las manos de Navas ante España. Aunque se volvió a salvar de una goleada, cuando menos ante la Roja nuestra Selección sí tuvo llegada: Ruiz dilapidó el 2-2.

En general, la Sele se vio más sólida (o menos blanda) y, en este punto, vale reconocerle a Paulo Wanchope sensatez por aceptar que la línea de cuatro no es tan conveniente contra rivales de postín, y que dos centros delanteros son hologramas si no se les abastece.

Al plantarse con el 5-2-2-1 mundialista, sembró un árbol más en el bosque de piernas delante de Keylor y propició algo de contraataque. Otro acierto fue guardarse las pruebas masivas de novatos.

Ahora, antes de México y Copa Oro, urge pulir este sistema con fogueos, aunque sea a puertas cerradas contra elencos de Primera para acelerar la adquisición de ritmo de figuras herrumbradas como Gamboa, Díaz, Cubero y Bryan Ruiz.

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