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Perdón, por el 6 a 1 y por el dedo

Actualizado el 22 de octubre de 2015 a las 02:30 pm

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Perdón, por el 6 a 1 y por el dedo

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"Quiero ofrecer sinceras disculpas a las aficiones local y visitante, en particular, y a la costarricense en general. Reconozco que me equivoqué, y que la embarré todavía peor cuando mentí. No es cierto que me estuviera masajeando la columna con una nueva técnica oriental a dos dedos, los del centro de ambas manos. Tampoco es un ritual en mi país sacar los dedos centrales cuando se logra un objetivo que ha costado. Ni me estaba rascando. No. Yo mostré los dedos del centro en un acto vulgar y quiero disculparme por eso. Que uno o varios seguidores del equipo local me estuviesen insultando durante todo el partido, de forma soez, con alusiones xenofóbicas que realmente sacarían de quicio a cualquiera, no justifica mi proceder, pues soy la cabeza de un grupo al que debo buen ejemplo. Quiero, además, reiterar mis excusas a quienes acusé de despedir a un técnico dejándose perder los partidos intencionalmente, y también me arrepiento de burlarme del colega que hizo un cambio que yo, quizás, no habría realizado. Fue antiético de mi parte. Perdón".

Palabras más, palabras menos, ¡qué bien valorada sería una disculpa de este tipo! Sincera, sentida, abierta, transparente, racional. Lástima que no se ha dado, ni tampoco una tan contundente como la que sigue:

"Quiero ofrecer mis más sinceras disculpas a nuestra afición y a la de todo el país, por el papelón internacional que acabamos de hacer. Una goleada de esta magnitud no está acorde ni con la historia del club ni con una nación que recientemente llegó tan lejos en el máximo torneo del orbe. Nos equivocamos total y absolutamente cuando cambiamos al director técnico más ganador del equipo en los últimos tiempos, con cinco títulos en su haber, y más de la forma como lo hicimos, sin hablar primero con él y cara a cara. Le pedimos perdón a él y al novato que lo reemplazó, un entrenador en formación, prometedor, al que "quemamos" dándole un camerino... digámosle particular. Hoy, reconocemos que lo embarcamos con un estereotipo que nos hace daño, porque es soberbio e irreal, ese que dicta que nuestro club tiene que jugar al ataque esté donde esté, sea contra quien sea, porque está en su ADN. Ciertamente ese puede ser nuestro estilo en el campeonato local, pero en lides internacionales nuestras selecciones y clubes siempre sacaron los mejores resultados con planteamientos conservadores, con base en sólidas defensas y contraataque letal. Perdón por creer que con esta planilla alcanzaba. Perdón por no escuchar voces de ex jugadores que nos advirtieron de un problema interno que nos está carcomiendo desde adentro. Perdón".

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