La afición de Costa Rica le puso todo su color a la ciudad del fútbol

Un grupo de más de 300 costarricenses viajaron a Portland para apoyar a la Sele

Estadounidenses se unieron a la barra nacional en el estadio Jeld-Wen Field

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Portland, EE. UU. Un nutrido grupo de costarricenses se encargó de animar ayer el ambiente previo al debut tricolor en la Copa de Oro.

Desde varias horas antes del partido ante Cuba, más de 300 ticos radicados en diferentes ciudades de Estados Unidos llegaron a las afueras del principal estadio de Portland, para ponerle su propio sabor a la llamada “ciudad del fútbol” en Estados Unidos.

Fueron esos bulliciosos aficionados vestidos de rojo quienes alegraron con sus gritos y risas un ambiente que parecía condenado a calentar hasta que la selección estadounidense jugará el partido de fondo.

Los primeros ticos en llegar al estadio Jeld-Wen Field fueron Roy Mora, su esposa Yorleny Portuguez y su hijo Andrew Mora.

Vestidos de rojo, con la cara pintada y una manta gigante que decía “Pejibaye”, prácticamente madrugaron para acercarse al estadio antes del mediodía.

“Tenemos 20 años, pero no hemos perdido ese sentimiento de ser ticos y mucho menos el amor por la Sele ”, afirmó Portuguez.

Otros, como Yamileth Venegas, Luis Diego Quirós y Wálter Cambronero, viajaron desde la vecina ciudad de Seattle para ver a la Selección Nacional.

“Tengo 12 años de estar por aquí y saber que la Selección venía tan cerca me motivó a pegarme el viaje. Tenemos equipo para ganar la Copa, así que no podía perdérmelo”, aseguró Cambronero.

Poco a poco, el grupo de aficionados a la Sele fue creciendo hasta sumar decenas en las puertas de acceso al estadio.

Hasta el cubano Luis Olivares se alió a las “fuerzas” ticas y, vestido con la camiseta del Deportivo Saprissa, llegó con su esposa, Evenia Raudes, y su hija Lea.

Un estadounidense, que se indentificó como Thomas, mostró una pancarta donde envió saludos a la comunidad de Paraíso de Cartago.  | ALONSO TENORIO
Un estadounidense, que se indentificó como Thomas, mostró una pancarta donde envió saludos a la comunidad de Paraíso de Cartago. | ALONSO TENORIO ampliar

La lista de “nacionalizados” creció con estadounidenses que habían viajado a Costa Rica y se enamoraron del país o que tienen familiares y amigos allá y se identificaron con ellos.

Al inicio del cotejo, todavía quedaban muchos espacios vacíos en el Jeld-Wen Field, pero de las graderías brotaba el bullicio de un estadio a reventar.

El origen era fácil de encontrar: una mancha roja entre las butacas verdes, que agradeció a la Sele su viaje hasta aquí arriba.

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