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El escarabajo que casi no fue

Actualizado el 21 de julio de 2013 a las 12:00 am

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El escarabajo que casi no fue

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París. AFP El colombiano Nairo Quintana, de 23 años, se consolidó el sábado como la gran revelación de la edición 100 del Tour de Francia, al asegurar el segundo puesto general, las clasificaciones de juventud y montaña y dejarse la penúltima etapa, todo eso apenas siete años después de que aprendiera a utilizar la bicicleta.

Quintana, co-equipero de Andrey Amador en el Movistar Team, tenía 16 años cuando su padre le acondicionó una vieja bicicleta para que pudiera continuar en la escuela debido a que no podía costearse el autobús escolar.

Hasta entonces aprendió a utilizar la que sería su compañera inseparable en el futuro.

“Pasa que cuando se dice que era de familia pobre la gente piensa que era de una familia que no tuvo qué comer o dónde vivir, y eso me choca, no me gusta hablar de mi vida personal.

”Nuestro sentido de pobre era que no teníamos para darnos lujos”, dijo el colombiano sobre su infancia esta semana al periódico español El País.

Los 16 de kilómetros de descenso con una pendiente del 8% desde su localidad de Cómbita hasta Arcabuco, lugar donde se encontraba el centro, forjaron un ciclista de comienzo tardío pero explosión prematura.

Único en la montaña, Quintana también se ha defendido en las etapas cronometradas para finalizar segundo, el mejor puesto cosechado nunca por un colombiano, mejorando incluso aquel tercer lugar de Fabio Parra en 1988.

El cafetero se dio cuenta de sus espectaculares condiciones para las dos ruedas cuando coincidía, por la empinadas cuestas hacia Cómbita, con ciclistas profesionales a los que aguantaba el ritmo e incluso superaba con un bicicleta mucho más pesada.

El secreto del niño prodigio no tardó en llegar a los equipos colombianos. Sólo tres años después, con 19, se enroló en el equipo de categoría continental (tercera división) Boyacá es para Vivirla.

Ya en esa primera temporada compitió en Europa, con algún resultado destacable, y para el 2010 compitió con el Café de Colombia y ganó el Tour del Porvenir, logrando las dos últimas etapas. En 2011, con el mismo equipo, terminó 15º en la Vuelta a Castilla y León, precisamente por detrás de Chris Froome.

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Un año más tarde dio el salto definitivo y se integró a Movistar, equipo español de la primera categoría del ciclismo mundial.

No tarda en volver a dar que hablar y vence en la etapa reina del Criterium del Dauphiné, además de debutar en las “grandes” con la Vuelta a España, donde finalizó 36 de la clasificación general.

“Sabía que este día llegaría, pero no podía imaginar que lo haría tan pronto”, dijo ayer entre lágrimas el debutante en el Tour, la nueva leyenda de Colombia en la afamada ronda gala.

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