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Ciclista que quedó incrustada en carro atribuye a Dios no tener ni un hueso roto

Actualizado el 20 de mayo de 2017 a las 08:51 pm

La pedalista Mónica Montero, quien es oriunda de Liberia, conversó con La Nación sobre su accidente, donde quedó incrustrada en el parabrisas de un automóvil durante la vuelta a Guanacaste

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Ciclista que quedó incrustada en carro atribuye a Dios no tener ni un hueso roto

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(Video) Ciclista Mónica Montero narra su accidente en la Vuelta a Guanacaste

Cañas Dulces, Liberia. Por ese instinto de supervivencia natural en el ser humano solo acató a bajar la cabeza, aferrarse al manillar de su bicicleta y esperar el golpe.

Fueron instantes que se le hicieron eternos. Sintió que ingresaba en un túnel oscuro e interminable, sabía que no podía evitar el golpe. Solo bajó la cabeza y esperó...

Cuando pudo tomar consciencia de lo sucedido, la ciclista Mónica Montero Castro, de tan solo 18 años de edad, no podía mover las piernas, sentía la sangre en su rostro y mucho dolor .

La campeona nacional juvenil de contrarreloj y de ruta había quedado incrustada en el parabrisas trasero de un vehículo que se atravesó cuando rodaba a 52 kilómetros por hora, a tan solo 300 metros de la línea de meta en Nicoya, en la primera etapa de la Vuelta femenina a Guanacaste, que ese día había salido de su natal Liberia.

Ocho días después del accidente, Mónica está en su casa de habitación, tiene 37 puntadas en su rodilla izquierda, siete en su rodilla derecha y varios raspones en su rostro y hombro. Milagrosamente no tiene ningún hueso roto o alguna herida interna que lamentar.

Lo sucedido a la joven pedalista el pasado 12 de mayo y el desenlace del mismo es para ella un regalo de Dios, pues sabe que la mayoría de estos percances terminan de forma trágica.

"Yo venía en la carrera con todas las ganas y la ilusión de completar un top 5 en la etapa, en la categoría élite a pesar que soy juvenil. La verdad me venía sintiendo muy bien cuando de repente se apareció el carro y la verdad nunca lo vi. Venía muy concentrada en la carrera, había visto al frente y no había visto ningún carro. Cuando volví a mirar al frente entonces lo vi y en ese momento no tenía opción de nada, sabía que iba a chocar contra el carro", narró Montero en su casa de habitación en la localidad de Cañas Dulces de Liberia.

Montero relató que nunca perdió el conocimiento tras el impacto. Tuvo claro lo que había sucedido, desde el momento que colisionó hasta cuando estaba en la sala de shock del hospital de la Anexión de Nicoya, donde fue trasladada.

"A mí lo único que me dolían eran las piernas. No me dolía la cabeza, estaba consciente. No sentía las cortadas, pero sí sentí la sangre en mi cara pues después del golpe abrí los ojos y sentía como caía de mi rostro y eso fue lo que me dio más nervios, porque era demasiada sangre y pensé que tenía la cara súper cortada. Fue lo que me asustó en ese momento", contó Montero.

La ciclista Mónica Montero conversó con La Nación sobre la experiencia de su accidente en su casa de habitación en la localidad de Cañas Dulces de Liberia. (John Durán)

En medio de aquel caos la voz conocida de una amiga de su madre la llenó de tranquilidad, pero al ser transportada al centro médico, volvió la angustia a su corazón, más con la inquietud de los médicos que se esmeraban en atenderla, preocupados por la condición en que se encontraba.

"A mí me dolían solo las piernas, pero los médicos que me atendieron me ponían vías, me sacaban sangre, me hacían ultrasonidos, me decían que no me moviera. Ante todas aquellas reacciones pensé que algo estaba mal y fue cuando me asusté realmente", aseguró Montero.

Mónica se llena de fe y cuenta que en aquellos instantes se sintió aliviada, no pensó en la muerte y su mayor preocupación era que no podría volver a practicar el ciclismo. Incluso, a su mamá, Laura Castro, le preguntaba insistentemente por su bicicleta, algo que hizo enojar a su madre, quien solo pensaba en la salud de su hija menor.

Sus heridas, su sangre y lo duro de impacto no amilanaron el espíritu competitivo de la joven estudiante de turismo de la Universidad Nacional (UNA), a quien le dolía no haber podido terminar la prueba.

"La verdad tuvimos una preparación muy fuerte para competir en la Vuelta a Guanacaste. Incluso había caído en frustración durante esa etapa porque me daba miedo no dar la talla en la carrera y me dolió mucho no poder competir", comentó Montero.

Ser valiente. Mónica asegura que ver el vídeo de su accidente, que circuló por diferentes redes sociales y al cual tuvo acceso La Nación, la llena de frustración. Su deseo es que ese carro nunca se hubiese atravesado en su camino.

Mónica Montero quedó incrustada en el parabrisas trasero de un autromóvil el pasado 12 de mayo, durante la vuelta a Guanacaste, tras la inprudencia de un conductor. Faltaban 300 metros para la meta. (Mundo del Ciclismo de Roy Ávalos)

"Antes del accidente tenía buenas sensaciones, sabía que estaba realizando una buena carrera, que mi preparación había valido la pena. Era mi primera vuelta en élite, sentía que no venía tan mal, me sentí bien y por esa razón es que me frustró tanto el no haberla podido terminar", agregó la pedalista liberiana.

La joven ciclista reflexiona, es consciente que la mano del Creador estuvo de su lado, la protegió y salvó de que el incidente fuera de mayores consecuencias.

"Le agradezco a Dios, porque Él intercedió en el momento. Porque a cómo fue el accidente de fuerte intercedió por mí en todo momento", confesó Montero.

Peso a todo la deportista liberiana aseguró que continuará en el deporte que ama, que el accidente no frenará sus deseos de encontrar un equipo nacional con el cual competir, con la ilusión de llegar al nivel internacional.

El retiro está duro para mí. Todas las personas que han tenido que ver en mi formación, como mis padres y mi entrenador, Guido Blanco, me han inculcado valentía. En el ciclismo encontré gente muy importante, como German Soto y las integrantes del equipo de ciclismo reacreativo Las tortugas cleteras de Liberia, con quienes empecé a correr. Todos me han inculcado ser valiente y no desistir en mis objetivos", manifestó Montero

Tanto valor tiene Mónica que espera que este lunes le quiten las puntadas, para poner flexionar sus rodillas y empezar a entrenar nuevamente, aunque lo hará en el rodillo, en su casa.

Además ya tiene fecha para retornar a competencia y es en la Copa AMPM de mountain bike en Cartago, donde espera defender su liderato en categoría juvenil.

"El año anterior me quebré la clavícula por una desobediencia y perdí el liderato en una competencia. Sentí que se me caía el mundo y  que esa era la prueba más dura que me había puesto Dios. Mi papá (Minor Montero) me dijo que Dios lo tiene todo controlado y que en el futuro iba a pasar algo más, pero jamás me imaginé que podría ser un accidente como este", dijo Montero.

Solo lo conozco en fotos. No obstante, una de las pruebas más duras que ha tenido que superar la pedalista guanacasteca en los últimos días es presentar la acusación contra la persona que causó el accidente, en la competencia.

"No sé quién es, solo lo conozco por fotos, no sabía su nombre hasta el viernes que fui a la fiscalía y conocí el nombre y la edad, pero no lo conozco. Lo que me parece una falta de respeto, porque él cometió una imprudencia, es que tenía que llamar a mi familia, pero tengo entendido que el señor, cuando yo estaba en sala de shock en el hospital, se dirigió a la organzación a hablar, supongo de su parabrisas y creo que al menos debió pedir mi número a la organización y preguntar si al menos la muchacha estaba viva, porque fue un golpe muy fuerte. Tampoco le guardo rencor porque estoy viva", contó Mónica.

Con lo sucedido, la juvenil desea hacer un llamado de atención para las personas que conducen automóviles o que están a la orilla de la carretera observando una competencia.

"Le pediría a los conductores que nos entiendan, que no somos vagos, que es hasta un trabajo para algunos. Somos personas que no tenemos más protección que el casco y los zapatos. Si él  hubiese esperado dos minutos viéndonos pasar, él se habría ido para su casa y yo me voy tranquila a mi carrera, no habría pasado nada. Esos segundos son los que hicieron la diferencia de que yo no pudiese salir al día siguiente y me tuviese que ir para la casa. Todos debemos tomar consciencia, tener respeto por los demás", puntualizó Montero.

En la familia de Mónica Montero todos disfrutan del ciclismo. Su madre, Laura Castro, asiste regularmente a las carreras recreativas al formar parte del equipo Las tortugas cleteras de Liberia. (John Durán)

Está es Mónica

Nombre: Mónica Vargas Castro.

Edad 18 años.

Padres: Minor Montero y Laura Castro.

Hermanas: Melany Montero.

Deportes. Ciclismo de ruta y de montaña.

Estudiante de turismo en la Universidad Nacional.

Seleccionada: Compitió en el Panamericano juvenil de ruta en México donde quedó de 12 y en el Panamericano de mountain bike en Colombia.

Juegos Nacionales: Participó en los Juegos Nacionales de San Carlos y San José, donde ganó tres medallas de oro (dos preseas en la contrarreloj y una en la ruta). Además, se dejó un bronce en el mountain bike, bajo los colores del Comité Cantonal de Liberia.

Títulos: Es la campeona nacional juvenil en las modalidades de ruta y contrarreloj.

Mountain bike: Actualmente lidera la categoría juvenil femenina en la Copa AMPM.

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Juan Diego Villarreal

jvillarreal@nacion.com

Periodista de Deportes

Egresado de la Universidad Federada. Entre sus coberturas destacan los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, compromisos eliminatorios de la Sele, así como Juegos Panamericanos y Centroamericanos y del Caribe.

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