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Chris Froome desfila hacia París despejando dudas de dopaje

Actualizado el 15 de julio de 2013 a las 08:17 am

La segunda jornada de descanso del Tour de Francia estuvo marcada por las preguntas sobre dopaje. 

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Pese al feroz ataque de sus rivales, el británico Christopher Froome se ha mantenido firme en el primer lugar del Tour de Francia. (AFP)

Aviñón, Francia

El Tour de Francia parece sentenciado después de la exhibición de Chris Froome en el Mont Ventoux, y el transito de los Alpes a París se puede convertir en un paseo militar para el británico, a quien le ha salido un rival inesperado: las sospechas de dopaje.

La segunda jornada de descanso estuvo marcada por las preguntas sobre dopaje, lo que indignó a Froome e incomodó a Alberto Contador.

“Es muy triste que el día después de la victoria más importante de mi vida estemos hablando de dopaje y que me recuerden a Armstrong. Él hizo trampa, pero yo no”, señaló el líder.

Por su parte, Contador despejó rápido la primera pregunta sobre su confianza en el rendimiento de Froome.

“Solo admito dos preguntas de dopaje, si no me voy a descansar. Creo que corre limpio y no tengo por qué dudar de él”, señaló tajante.

Debate de dopaje aparte, el Tour descansa ante la última semana, que en principio era la decisiva, pero el dominio de Froome la puede convertir en un camino de rosas hasta París.

Es posible que el Sky no sea el equipo más fuerte, pero tiene un líder de hierro que ha sabido imponer su ley en las tres citas claves del Tour hasta el momento, el final en alto en Pirineos, la cronometrada de Mont Saint Michel y el Mont Ventoux.

Aún con el despiste, el día de los abanicos camino de Saint Amand Montrond, a pesar de su soledad en la segunda etapa de los Pirineos, el británico nacido en Kenia tiene encarrilado su primer Tour con una cómoda ventaja sobre los otros inquilinos del podio, el holandés Bauke Mollema y el español Alberto Contador.

Nada que objetar y debate cerrado. Con mayor o menor acierto del Sky, que no es el mejor equipo, Froome ha reducido a sus rivales.

Con su peculiar estilo sobre la bicicleta, lejos de la mejor estética, los ha desmoralizado, y no tienen más opción que admitir su superioridad. Únicamente se agarran a factores casi milagrosos para revertir la situación.

Del esperado duelo entre Froome y Contador no ha habido indicios en todo el Tour. El español ha perdido en su terreno, que es la montaña, y no ha rendido contra el crono. La general le sitúa tercero a 4:25 minutos y admite que “en el tú a tú no hay nada que hacer”.

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Contador ha dejado de ser aquel corredor explosivo que marcaba las diferencias en las subidas. Su falta de respuesta a la hora de la batalla es lo que hace pensar que no está en condiciones para discutirle el Tour a Froome.

Ya no levita sobre la bicicleta, no baila sobre ella, y en el Ventoux se redujo al pobre objetivo de mantener el ritmo para no perder una minutada.

Tampoco se espera que Bauke Mollema encabece rebelión alguna. El holandés se conforma con la segunda plaza, objetivo que no le resultará fácil, ya que solo aventaja en 11 segundos a Contador.

Más allá de los puestos del podio, el aliciente vendrá de la mano del colombiano Nairo Quintana, sexto a 5:47.

El dinamitero de Boyacá, líder de los jóvenes a sus 23 años, ha sido el único corredor capaz de romper la carrera con sus precipitados ataques.

Con más cálculo y menos errores de juventud, tiene 23 años y es debutante, tal vez hubiera disfrutado de la segunda jornada de descanso en un escalón del podio.

Quintana será el líder del Movistar en la última semana. Alejandro Valverde entre averías y apuros en el Ventoux ya no entra en el grupo de favoritos, por lo que le tocará ayudar al colombiano e intentar ganar una etapa. “Me gustaría ganar la del Alpe D’Huez”, sueña.

Los Alpes guardan las mejores etapas del Tour del centenario. La cronometrada de Chorges, apta para escaladores porque es casi una cronoescalada, el doble paso por el Alpe D’Huez y la víspera de París con el ascenso al Semnoz ofrecen territorios comanches.

Pero, ¿quién, cómo y dónde van a poner en apuros a Froome?.

Sorpresas semejantes se han visto, por ejemplo en la Vuelta con Contador arrebatándole la carrera a Joaquim Purito Rodríguez  (Katusha) en Fuente Dé, pero la desigualdad de fuerzas es enorme.

Froome está en otro escalón, a otro nivel, y su margen de tiempo aún le podría permitir cometer errores.

El conquistador del Mont Ventoux se ha instalado en primera clase para viajar a París.

Como un buen púgil, ha sabido golpear a sus rivales donde más les dolía y en los días marcados. Y ahí está el resultado a falta de seis asaltos.

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Tres K.0. y camino expedito hasta la capital francesa, que le espera al anochecer del domingo para suceder a Sir Bradley Wiggins. Si un milagro no lo remedia.

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