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Opinión: 'El gran día en el que Andrey nos hizo llorar'

Actualizado el 23 de mayo de 2015 a las 10:25 pm

Desde antes de que escalara al tercer puesto de la general, Andrey Amador desató una "Andrey-manía" total en Costa Rica y tras su nueva hazaña, el tico demostró que el ciclismo es un deporte de interés nacional

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Aquel ciclista que sufría en la contrarreloj de la Vuelta de la Juventud en 2004, hoy nos hizo vibrar de la emoción, al ser uno de los mejores tres corredores del Giro de Italia.

Estaba segura de que haría algo importante y por eso llegué a la redacción siete horas antes de mi turno.

La corazonada no me falló, pero me quedé corta en las pretensiones.

Creía que podía escalar al top 5 de la general, pero al verlo en la tercera casilla de la tabla acumulada, marcando el momento más glorioso del ciclismo de Costa Rica y Centroamérica, tenía un nudo en la garganta y que prácticamente doce horas después, aún lo siento.

Seguía actualizando la información del día en las redes sociales de Puro Deporte y en el minuto a minuto en nacion.com; pero en un instante, cuando tuve comunicación con la mamá de Andrey, doña Raisa Bikkazakova, ese nudo se transformó en lágrimas.

Y qué rico es llorar desconsoladamente de orgullo.

Tenía que hacerlo. O mejor dicho, ¿cómo no hacerlo?

Recuerdos en segundos. Me llegaban a la mente los recuerdos de cuando Amador era un corredor del pelotón Sub 23 que se enojaba por nada y que a través de los años se volvió el hombre más inteligente para leer una carrera.

Se acuerdan de aquel día en el que él estaba en el podio de la Vuelta a Costa Rica, pero que en el Cerro de la Muerte se quedó desde el inicio de la etapa final entre Pérez Zeledón y La Lima...

También recordé el día que me contó que se iba del BCR Pizza Hut para probar suerte en el ciclismo aficionado de España, buscando dar ese paso a profesionales y que tras saberlo, pasaron unos veinte días hasta que me dio luz verde para informarlo.

Pensé en esas dos temporadas que estuvo en el Galibier Lizarte y que no tiró la toalla gracias a los consejos de José Adrián Bonilla.

Me vino a la mente aquel día en el que Eusebio Unzué lo apalabró y cuando por primera vez se vistió con el uniforme del Caisse d'Epargne, ya en profesionales.

Pensé en que ya son siete años de ser uno de los integrantes del mejor equipo de ciclismo del mundo y que yo he tenido el gran privilegio de darle cobertura a todas sus carreras.

Desde el bautizo en las Grandes, que fue en la ronda italiana del 2010, hasta lo que ha hecho hoy.

Y si aquel 19 de mayo lloré al verlo ganar la etapa 14 del Giro de Italia en 2012, con mucha más razón tenía que llorar de emoción, alegría, orgullo y satisfacción al estar segura de que pasó del octavo al tercer puesto de la general, justamente tras la etapa 14 de la Corsa Rosa en 2015.

Me vino a la mente la imagen desgarradora de aquel tobillo hinchado con el que completó el Tour de Francia del 2011; verlo en vivo y a todo color en la Grande Boucle del 2013, saber que fue la mano derecha de Nairo Quintana para que el colombiano se apoderara del Trofeo Senza Fine del Giro pasado y ahora saber que llegó el momento que tanto había esperado, verlo más allá de la función ejemplar que siempre ha hecho como gregario.

Costa Rica unida. Andrey se lo ganó y desde este momento es el capo de su equipo en este Giro, al ser tercero en la general, un hecho que se convierte en la página más brillante del ciclismo costarricense y centroamericano.

Después de tantas anécdotas, de verlo caerse y levantarse con más fuerza, de seguir el paso a paso de su crecimiento como corredor, de tener presente que tras cada una de sus cicatrices, producto de fracturas y cirugías, siempre nace el deseo de mejorar.

Acompañarlo en un entrenamiento completo de siete horas, o en uno corto de tres, perder la cuenta de la cantidad de notas que he escrito, prácticamente no dormir nada durante sus participaciones en carreras de tres semanas y saber que a pesar de que obtenga un buen resultado, nunca queda satisfecho, porque siempre cree que puede dar más, son razones de sobra para llorar ante un hecho épico y trascendental.

Gracias Andrey por hacerme llorar y vivir esta "Andrey-manía", que provocó la unión de todos los ticos bajo el mismo grito de guerra, ese que dice: #VamosAndrey.

No sé qué pasará después de este 23 de mayo glorioso y maravilloso, pero sea lo que sea, la nueva hazaña ya se consumó.

Hablar de los mejores hombres del Giro de Italia y tener que mencionar los nombres de Alberto Contador, Fabio Aru y Andrey Amador se convierte en una satisfacción como costarricense y como periodista deportiva.

Una vez más... ¡Gracias Andrey!

Lo mejor está por venir, y de ser así, estoy segura de que volveré a llorar.

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Fanny Tayver Marín

fanny.tayver@nacion.com

Periodista de Deportes

Graduada en la UIA. Con más de 10 años de experiencia, escribe sobre Alajuelense, ciclismo, ciclo olímpico y más. Entre sus coberturas destacan juegos eliminatorios de la Selección, el Tour de Francia, el Mundial de voleibol en Japón y los Juegos Olímpicos ...

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