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La banca volvió a darle una enorme alegría a Bélgica

Actualizado el 23 de junio de 2014 a las 12:00 am

Divock Origi entró de cambio para anotar el gol que pone a los belgas en octavos

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Una vez más la llave del triunfo para la selección belga salió del banco de suplentes.

Como lo hicieron Marouane Fellaini y Dries Mertens en el primer juego ante Argelia, Divoc Origi ingresó de cambio para darle a Bélgica una agónica victoria ante Rusia y sellar el pase a octavos de final.

El gol del juvenil, al 88’, rescató a los Diablos Rojos de un partido que comenzaron dominando, pero que se les fue complicando poco a poco.

Ofensivamente, la primera parte tuvo de todo menos el gol. Bélgica hizo del carril derecho su flanco de ataque, con un Dries Mertens veloz e incontenible.

Al menos en tres ocasiones el delantero del Nápoles italiano desbordó a su marcador y tuvo para repetir lo que hizo en el primer juego ante Argelia; sin embargo, no anduvo con la brújula fina.

Rusia ensayó algunas respuestas desde media distancia, con disparos de Viktor Fayzulinde (11’) y Maxim Kanunnikov que el arquero Thibaut Courtois logró repeler con algo de esfuerzo.

A pesar del dominio belga, fue el ruso Alexander Kokorin quien, hacia el final de la primera parte, dejó ir la opción más clara del cotejo.

El ariete del Dínamo Moscú cabeceó sin marca dentro del área, pero su remate se fue a un costado.

Ni el arquero ruso Igor Akinfeev (1) ni sus compañeros de zaga pueden evitar que el disparo de Divock Origi (17) acabe en el fondo de la red.  | AP
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Ni el arquero ruso Igor Akinfeev (1) ni sus compañeros de zaga pueden evitar que el disparo de Divock Origi (17) acabe en el fondo de la red. | AP

Agónico. Los papeles se intercambiaron para la segunda parte. Rusia se adueñó de la pelota y marcó el ritmo del cotejo, aunque sin mucha claridad frente al arco.

Bélgica se refugió en una apuesta a la velocidad de un contragolpe; mas, se vio afectada por el candado que el rival puso sobre sus figuras, Romelu Lukaku y Mertens. Ellos terminaron fundidos.

Sin embargo, la salida de Lukaku y Martens acabó dándole un vuelco al partido. Divock Origi y Kevin Mirallas ingresaron al campo para sacar a los belgas del encierro en el que habían caído.

Hacia el cierre del cotejo, de la mano de Eden Hazard, Bélgica hizo pasar apuros a un Rusia que comenzaba a arrastrar las piernas.

Primero, fue un tiro libre de la figura del Chelsea, al 83’, que se estrelló en la base del poste, cuando ya el arquero no tenía nada que hacer.

Dos minutos después, el mismo Hazard se internó en el área en una gran jugada individual y hubiera marcado si no es por el desvío salvador de un zaguero.

Hasta que sucedió lo que muchos rusos temían. Hazard desbordó de nuevo con pelota dominada, ingresó al área y sirvió atrás para que Origi finaliza sentenciara con remate violento.

En el bando ruso ya no había fuerzas para una respuesta; al contrario, por poco encajan el segundo al 92’, pero la pierna del portero Igor Akinfee rechazó el tiro de Mirallas.

Mas con el 1-0 bastó. Tres goles de suplentes en dos juegos, regresaron a Bélgica a unos octavos de final, tras 12 años de ausencia.

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