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Uruguay, de taquito

Actualizado el 14 de noviembre de 2013 a las 12:16 am

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Buenos Aires

“Los repechajes son garantía de drama y emoción. Pero debemos buscar una solución para que no sean necesarios para definir la clasificación de un equipo”, señaló Joseph Blatter.

Jorge Barraza. Periodista argentino, director de la Revista de la Confederación Sudamericana de Fútbol.
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Jorge Barraza. Periodista argentino, director de la Revista de la Confederación Sudamericana de Fútbol.
Lo dijo a raíz de una pregunta sobre la repesca que deberán disputar Suecia y Portugal, en razón de la cual Cristiano Ronaldo o Abramovich quedarán fuera del Mundial.

Algo no se entiende de esta declaración: si una cosa es buena ¿para qué “buscar una solución” para eliminarla? Como dice el inglés, lo que no está roto no hay que arregarlo.

No existe nada más deportivo que el repechaje. En lugar de obsequiar plazas por conveniencia política a un continente, ¿qué mejor que dirimirlas el por mérito deportivo...?

Aparte, los repechajes entre distintas confederaciones permite cotejar el nivel de cada continente.

Además, que Cristiano o Zlatan se pierdan el Mundial no tiene nada que ver con el repechaje. Portugal y Suecia no tuvieron la suficiente capacidad para ganar sus grupos y por ello deben recurrir a esa instancia.

El repechaje no los condena, es justo a la inversa: les da una posibilidad más. ¿Y si eran eliminados por diferencia de gol..., ¿qué iba a hacer la FIFA? ¿Abolir la diferencia de gol?

En medio de esta movida para regalarles cupos a Asia y África –muy inmerecidos, por cierto– Uruguay pisó a Jordania en Amán: 5 a 0.

Sencillo. Sin dudas a los titulares charrúas les debe resultar más duro enfrentarse a los suplentes en las prácticas que a los modestos muchachos jordanos.

Jordania (ocupa el puesto 70 del ranquin Mundial) era una incógnita total en cuanto a su poderío. A los 10 minutos quedó develado el misterio: un equipo de tercer orden, elemental, sin luces ni agresividad, sin ninguna virtud resaltable, apenas la dinámica y el buen biotipo físico.

No es Tahití, pero... En Suramérica, hasta los cuatro últimos de la tabla podrían ganarle sin dificultades. Y varios de la Concacaf, también.

Nunca habíamos visto a Uruguay atacar tanto, síntoma claro de lo fácil que palpó el compromiso. Partido que ni dejó espacio para el análisis.

La Celeste ya está en el Mundial y es la hora de un gran homenaje al Maestro Tabárez, que está a una semana de concretar su tercera clasificación mundialista con la selección de su país, la primera para 1990 y estas dos seguidas.

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Aunque suene irreal, tiene fuertes detractores Tabárez en su país; pero se trata de un notable planificador, un sujeto coherente, ubicado y, sobre todo, que sabe extraer hasta la última gota de jugo de sus dirigidos. Sus equipos siempre se han caracterizado por el temperamento.

Una muestra perfecta de lo que es Tabárez: en 1986 Peñarol cumplió el peor desempeño de su historia en la Libertadores, último en su grupo con cinco derrotas y un empate; al año siguiente, ya con Óscar Washington como DT, con 10 titulares de los que hicieron tan floja campaña, fue campeón del continente de manera casi heroica ante el América de Cali.

Volando imaginariamente 4.100 kilómetros hacia el occidente de la capital jordana se jugará mañana en Lisboa el primero de los muy esperados duelos entre Portugal y Suecia, de los que puede surgir el próximo Balón de Oro.

Duelo. Fuera de carrera Messi por las lesiones que lo persiguieron este año (caso contrario era gran candidato a su quinta conquista), quedan dos postulantes nítidamente perfilados: Frank Ribery y Cristiano Ronaldo.

El de Madeira no ha logrado títulos esta temporada, aunque lleva una racha goleadora impactante.

Si no se clasifica al Mundial, se verá rezagado y el premio quedará servido para el francés, que ha redondeado un año magnífico en el Bayern.

Él también puede ser eliminado con Francia; sin embargo le queda la triple corona obtenida con el club de Baviera, en la que fue figura estelar. Su mejor año en el fútbol, sin duda.

Cierre: si por algo desearíamos que Francia consiga su pasaje a Brasil, más allá de que sería estupendo tener a los ocho campeones, es por un jugador: Paul Pogba.

A los 20 años, el volante de Juventus ya está en una fase fantástica de juego y apunta para ser una de las atracciones del Mundial. Tiene todo: clase, temperamento, físico, técnica y gol.

Una estrella está naciendo.

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