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Penales: algo de condición y mucho de psicología

Actualizado el 28 de junio de 2014 a las 12:05 am

Alemania ganó sus cuatro series en mundiales; Inglaterra fue eliminada en tres

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Penales: algo de condición y mucho de psicología

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París. AFP ¿Meter el balón en una portería situada a 11 metros de distancia, con el guardameta como único obstáculo? Una ecuación sencilla de resolver, a condición de tener en cuenta los múltiples factores de la ciencia del penal: estadística, físico y, sobre todo, psicología.

Algunos jugadores pueden verse literalmente paralizados de terror ante una tanda de penales, resume Geir Jordet, experto en psicología en la Escuela Noruega de Ciencias del Deporte, que aconsejó a numerosos ases del balón para preparar este momento crucial de la competición.

“Un jugador me dijo que, cuando estaba en el campo, en lo único que pensaba yendo hacia el punto de penal era en si se vería cómo le temblaban las rodillas por televisión”, aseguró Jordet.

Introducido en el reglamento hace 123 años, el penal sigue siendo un momento de estrés intenso, tanto para el que lo tira como para el portero. Desde un estricto punto de vista estadístico, los dos jugadores están sin embargo en pie de desigualdad porque el balón entra por los menos dos de cada tres veces, a menudo más.

Pero la ventaja psicológica es para el guardameta, que no tiene nada que perder. Si la pelota entra, el público lo compadece. Pero si la para, tiene la gloria asegurada, explicó el experto noruego.

Al contrario, “se espera siempre que el jugador marque. Él lo sabe y si fracasa, se convierte en el chivo expiatorio de todo un equipo y de todo un país”, agrega.

El griego Giorgios Samaras anotó, ante Costa de Marfil, uno de los nueve penales que se lanzaron hasta ahora en Brasil 2014. |  AP
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El griego Giorgios Samaras anotó, ante Costa de Marfil, uno de los nueve penales que se lanzaron hasta ahora en Brasil 2014. | AP

En esta guerra de nervios, los goleadores alemanes son los más sólidos. La Mannschaft resolvió con éxito las cuatro tandas de penales que disputó en un Mundial.

En el otro extremo están los ingleses, eliminados en tres ocasiones en este ejercicio letal.

El trauma de las ingleses es tal que, para el Mundial de 1998, el seleccionador inglés Glenn Hoddle contrató a una curadora encargada de disipar los temores del equipo posando sus manos en los hombros de los jugadores.

Cada guardameta tiene, además, sus trucos para aumentar las dudas del adversario. Algunos se divierten haciendo pasos de baile para desconcentrar al tirador. Este puede verse igualmente influenciado por una camiseta fluorescente o con mangas amplias, o incluso por unos guantes XL, accesorios que hacen parecer más grande al portero y más pequeña la portería.

Según los científicos, el color rojo, asociado al peligro y a la ira, sería el más eficaz para la casaca del portero.

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