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El Mundial en que se esperaba caos terminó con gran éxito

Actualizado el 13 de julio de 2014 a las 06:48 pm

Brasil puede celebrar por no haber ocurrido nada de lo que los pesimistas preveían y por haber organizado una competición con funcionamiento perfecto en cuanto al transporte y, principalmente, la seguridad.

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Aficionados en la playa de Copacabana en la ciudad de Rio de Janeiro, durante la transmisión de la final del Mundial de Brasil 2014 disputado entre Argentina y Alemania (EFE)

El Mundial de fútbol Brasil 2014 concluyó este domingo 13 de julio con el título para Alemania y con un balance satisfactorio para el Gobierno en organización, número de turistas, ingresos e imagen del país en el exterior.

Pese al fracaso de la selección de Brasil en su objetivo de conquistar el sexto título en el Mundial que disputó en casa, el éxito de la organización de la competición fue destacado en el balance final hecho este domingo por diferentes autoridades brasileñas, comenzando por la presidenta Dilma Rousseff.

“Los brasileños guardamos la emoción y la satisfacción de haber organizado un evento muy exitoso, un Mundial que sólo no fue perfecto porque no se consiguió el sexto título”, afirmó la mandataria.

Las manifestaciones y huelgas que se multiplicaron días antes de iniciarse el Mundial y las advertencias de la FIFA sobre las obras atrasadas en los estadios y problemas en los aeropuertos hacían prever una competición caótica, impresión que fue reflejada por cientos de periodistas extranjeros en sus primeras crónicas desde Brasil.

Sin embargo, los estadios, algunos de ellos entregados a última hora, funcionaron normalmente y los aeropuertos, pese al fuerte aumento del número de pasajeros, operaron sin problemas y con tasas mínimas de atrasos o cancelaciones, según reportó la misma prensa extranjera tras los 31 días de competición.

Las obras de movilidad que Brasil construyó en las 12 sedes para facilitar el transporte de los aficionados, algunas de las cuales no llegaron a ser concluidas, garantizaron el normal flujo de los pasajeros, aunque la mayoría de las ciudades sedes declaró festivos en los días de partido para reducir el tránsito.

“Nunca hubo campaña semejante en contra de un Mundial de fútbol, pero ahora nadie puede criticar la organización. El pueblo brasileño demostró que aquellos que apostaron en contra del éxito del Mundial estaban equivocados”, dijo la mandataria.

El mismo discurso fue repetido por sus colaboradores. “El Mundial confirmó a Brasil como país con condiciones de organizar grandes eventos internacionales”, dijo el pasado jueves el ministro de la Secretaría de la Presidencia, Gilberto Carvalho.

Pocos inconformes. El funcionario agregó que Brasil puede celebrar por no haber ocurrido nada de lo que los pesimistas preveían y por haber organizado una competición con funcionamiento perfecto en cuanto al transporte y, principalmente, la seguridad.

Carvalho dijo que el Gobierno entendió el mensaje que recibió de las calles el año pasado cuando millones de manifestantes protestaron por mejores servicios públicos en coincidencia con la Copa Confederaciones y que inició un diálogo con diferentes grupos para intentar atender sus reivindicaciones.

Agregó que, como las protestas eran impulsadas por una nueva clase media que exige mejores servicios públicos y muy pocas por el Mundial, las convocatorias a manifestaciones en el último mes tuvieron poca acogida.

Según datos del Ministerio de Justicia, en los primeros 28 días del Mundial se registraron en Brasil 209 protestas que atrajeron tan sólo a 48.123 manifestantes, en su gran mayoría de pequeños grupos y sin que llegaran a amenazar o afectar la competición. Tan sólo en 18 de esas protestas fueron reportados actos violentos.

Cantidad de turistas superó expectativas. Carvalho dijo que parte de las inversiones en el Mundial ya fue compensado con los turistas atraídos por el torneo y con la exposición de Brasil durante un mes en prensa de todos los países.

Según las cifras parciales divulgadas por el Gobierno, tan sólo en junio, cuando se disputó la fase de grupos del Mundial, Brasil recibió 692.000 visitantes extranjeros de 203 nacionalidades, con lo que superó las expectativas del Gobierno, que esperaba 600.000 visitantes foráneos en los 31 días del torneo.

En opinión del ministro brasileño de Turismo, Vinicius Lages, el Mundial se convirtió en una excelente oportunidad para ampliar la visibilidad del país en el exterior y estimular el crecimiento del turismo.

“Tras el Mundial podemos ampliar en un 20% el número de visitantes extranjeros gracias a esa exposición positiva de la imagen de Brasil en el exterior”, afirmó.

La mayoría de los reportajes sobre el Mundial publicados en la prensa internacional terminó elogiando no sólo la organización del evento sino también la hospitalidad de los brasileños y su pasión por el fútbol, además de las bellezas naturales del país.

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