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Ghana mereció ganar, pero el fútbol no es de merecer

Actualizado el 17 de junio de 2014 a las 12:00 am

EE. UU. sacó una victoria dificilísima ayer ante equipo africano que no supo anotar

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Ghana mereció ganar, pero el fútbol no es de merecer

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Si el fútbol aplicara una fórmula exacta en la que el que mejor hace las cosas es el que se deja la victoria, Ghana debió salir ayer con la victoria tras medirse ante Estados Unidos en el debut de ambos equipos en el Mundial de Brasil 2014.

Siete llegadas de peligro de los africanos solo en el segundo tiempo, contra dos de los americanos, además de manejar la pelota a placer en el mediocampo, que siempre fue suyo, denotan el dominio ghanés, que no se refleja en el marcador debido a que estos no supieron definir las posibilidades que tuvieron.

Y es que aunque el primer golpe estadounidense se dio apenas a los 30 segundos del inicio, Ghana tuvo con qué dar vuelta al partido.

En aquella jugada, que nació en piernas de Germaine Jones, fue Clint Dempsey el encargado de poner el 1-0, pues recibió de Jones, entró al área y sacó una marca, se dio vuelta y puso el balón en las redes con un disparo de izquierda.

Era el primer suspiro de un encuentro que después de ahí fue de Ghana, pues ni DaMarcus Beasley, Michael Bradley o Jozy Altidore tuvieron la fuerza o conjunción para llevar los hilos del encuentro.

John Brooks (izquierda), de apenas 22 años, acaba de cabecear el balón que ingresaría al marco y pondría el 1-2 definitivo al minuto 86.  | AP
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John Brooks (izquierda), de apenas 22 años, acaba de cabecear el balón que ingresaría al marco y pondría el 1-2 definitivo al minuto 86. | AP

Es más, Altidore quedó fuera de la contienda, y posiblemente del Mundial, apenas al minuto 22, cuando hizo un pique por la banda izquierda y de inmediato se agarró el isquiotibial (parte trasera del muslo) de la pierna izquierda.

Allí mismo fue sustituido y Estados Unidos comenzó a padecer el asedio de Ghana, orquestado en gran medida por Christian Atsu, quien voló por la derecha y envió centro tras centro, aunque nunca encontró quien lo aprovechara.

También lució Asamoah Gyan, veterano con pulmones interminables, quien recorrió la cancha cuantas veces quiso y atacó hasta la saciedad, pero sin fortuna.

Estados Unidos fue acechado y su líder, Kyle Beckerman, un jugador de 32 años llamado a aportar su experiencia, naufragó en el duelo.

Alegría pasajera. Tras perder a Matt Besler por otro tirón de isquiotibiales –ojo que ayer Portugal perdió a a Meireles y Coentrao por lo mismo–, Jürgen Klinsmann metió a un novel John Brooks, quien más adelante tomaría relevancia.

Pero, mientras su momento llegaba, Ghana continuó volando con Muntari, Asamoah Gyan, Kevin Asamoah y el recién ingresado Kevin Prince Boateng, pero sin goles.

No fue hasta ocho minutos del final que Jordan Ayew recibió un hermoso taco de Asamoah Gyan y disparó a tres dedos para vencer al gigante Tim Howard.

Faltaba poco, pero suficiente para el descuento, más aquel joven de apenas cinco juegos con la selección, de apellido Brooks, se estiró dentro del área africana y pegó de testa un centro de Zusy, otro relevo, y decretó un 2-1 demoledor.

Contrariado y con su evidente falta de puntería, ya Ghana no tenía más que ver perder un juego que debió ser suyo, pero en el fútbol triunfa el que marca los goles.

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