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Herencias de un Mundial

Brasil 2014: Una Copa para la historia

Actualizado el 15 de julio de 2014 a las 12:00 am

Brasil 2014 despejó las dudas como debía: con un sinnúmero de ilusiones y buen fútbol

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Alemania se coronó como campeona del Mundial, la posesión del balón estuvo de su lado, pero las otras selecciones hicieron caer el mito de que ese factor es primordial para ganar. | AFP

Quizá Brasil no sacó todo lo que esperaba de este Mundial. Pero el mundo sí le agradece la organización de una de las mejores copas.

El deslumbre de selecciones poderosas, como la campeona Alemania y la tercera Holanda, se conjugó con el gran momento de los talentos suramericanos y la mágica sorpresa tica; por enumerar solo algunas historias de ensueño, sin dejar de lado a Argelia y Grecia, debutantes en octavos.

Costa Rica y Colombia, que accedieron por primera vez a unos cuartos de final, nunca olvidarán la cita brasileña. Tampoco México o Chile, que mostraron un buen fútbol y quedaron a un segundo o un palo de construir sus propias leyendas. Gran Mundial para los americanos, incluso para una Argentina que con el tiempo irá dejando de lado el dolor y aprenderá a valorar su subcampeonato.

Al final, la fiebre futbolística pudo más que las críticas, los disturbios y las dudas en infraestructura, para que Brasil 2014 entre en la historia del balompié con agrado y adornado por 171 goles.

El propio presidente de la FIFA, Joseph Blatter, afirmó que los brasileños organizaron un torneo “excepcional”, digno de una calificación de 9,25 sobre 10, superior a la obtenida por Sudáfrica 2010. Quizá exagere el mandamás, pero tampoco anda tan lejos; es imposible dar nota negativa a esta Copa.

El gasto incurrido por más de un millón de turistas recibidos durante el certamen (más del triple que Sudáfrica) servirá para paliar la alta inversión en sedes, aeropuertos, carreteras y más infraestructura.

Lo que deja. Este Mundial representó un saltó gigantesco hacia la largamente atrasada modernización del fútbol. Favor que hacen el spray para los silbateros y el “ojo de halcón” en la meta de gol. De a poco, se acaban las excusas para quienes defienden al criterio arbitral como la única justicia en la cancha.

También, porque fue evidente que las selecciones más acaudaladas y estructuradas ahora utilizan innovadores modelos y técnicas para optimizar su desempeño.

Sea con psicólogos, sociólogos –ambos en el caso de Costa Rica–, nutricionistas, estadísticas hasta el hartazgo o cualquier tipo de profesional integrado; la preparación de un equipo de fútbol ya no puede ser tan simplista como la pizarra y la motivación. Una verdad que Luiz Felipe Scolari y la desmoralizada Canarinha sufrieron cruelmente.

También, nos dejó nuevas figuras mundiales. Poco se extrañaron Falcao, Ribéry y la larga lista de lesionados que amenazaba con opacar la fiesta. Más bien se celebró a los James, los Kroos, los Pogba y los Navas, entre varias estrellas.

Asimismo, sigue creciendo la maquinaria indetenible que es el mercado del fútbol. Los partidos de Estados Unidos fueron más vistos en ese país que las finales del hockey, asegurando al soccer como el cuarto deporte predilecto en el mercado más cotizado del orbe.

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