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Argentina esperó por esta final 24 años

Actualizado el 10 de julio de 2014 a las 12:00 am

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Argentina esperó por esta final 24 años

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São Paulo y Buenos Aires. AP y EFE Argentina esperó casi un cuarto de siglo para disputar una final de Copa del Mundo.

Es la segunda espera más larga para la Albiceleste , pues esperó 48 años entre 1930, cuando perdió ante Uruguay, y 1978, cuando venció a Holanda para ganar su primer título del mundo.

En todo caso, es mucho tiempo amasado para un país dos veces campeón y cuna de algunos de los mejores jugadores de todos los tiempos como Alfredo di Stéfano, Diego Maradona y Lionel Messi.

Tras eliminar a Holanda por penales, con Messi como uno de sus protagonistas, Argentina se las verá ahora con Alemania, un viejo enemigo al que le ganó la final de 1986 en México y con el que perdió la de 1990 en Italia, en ambos casos con Maradona.

La semifinal ante Holanda tuvo como protagonista a Sergio Romero, quien atajó dos tiros en la definición por penales que Argentina ganó por 4-2.

El tiempo reglamentario y el alargue terminaron sin goles.

Romero, más que Chiquito como es su apodo, se alzó como un gigante y tapó los penales de Ron Vlaar y Wesley Sneijder.

Además, sobre Argentina recae el peso de evitar que un equipo europeo gane por primera vez un Mundial que se juega en el continente americano.

Como era de esperar, Argentina se convirtió en una fiesta albiceleste de cánticos y calles tomadas por miles de aficionados que estallaron de alegría al ver a su selección clasificada para la final.

En Buenos Aires, miles de personas colapsaron el centro de la ciudad con banderas, bocinas y caras pintadas con los colores azul y blanco, llegados primero desde los bares y las plazas cercanos, donde se vivió el sufrimiento en pantalla grande, y desde todos los puntos de la ciudad después.

Arjen Robben y Lionel Messi estuvieron anulados por las defensas rivales, siempre fueron capturados en sus intervenciones.  |  EFE
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Arjen Robben y Lionel Messi estuvieron anulados por las defensas rivales, siempre fueron capturados en sus intervenciones. | EFE

El centro neurálgico de la fiesta fue el emblemático Obelisco porteño, punto tradicional de celebraciones futboleras.

Sin embargo, la marea de gente se extendió por las principales avenidas hasta la emblemática plaza de Mayo, con la Casa Rosada convertida en testigo de excepción de la pasión de los argentinos.

También quedó cortada una de las avenidas más anchas del mundo, la 9 de Julio, que ayer estaba de doble celebración por el 198 aniversario de la independencia.

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