| Bryan Vásquez y Hanna Gabriel

Esta familia pasa las fiestas en el cuadrilátero

La vida de pugilistas los puso a entrenarse en las fechas en las que todo es diversión

Ambos pegadores aseguran que solo extrañan comerse un tamal para estos días

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      Hanna Gabriel observa atenta el entrenamiento de su esposo, Bryan Vásquez, en el gimnasio Teiken, de Tokio. | ARNOLDO RIVERA/ENVIADO DE LA NACIÓN
Hanna Gabriel observa atenta el entrenamiento de su esposo, Bryan Vásquez, en el gimnasio Teiken, de Tokio. | ARNOLDO RIVERA/ENVIADO DE LA NACIÓN ampliar

Tokio, Japón. Bryan Vásquez y Hanna Gabriel, esposos y boxeadores, coincidieron en algo: ¡cómo les hace falta comerse un tamal!

“Tenemos como unos cuatro o tres años de no comernos uno”, comento Vásquez, con ese gesto de alguien con el antojo incumplido. “Es que por estas épocas nos ha tocado trabajar a los dos”, le acompañó Hanna.

Hace un año, por esta misma época, Hanna Gabriel estaba en las mismas de Tiquito.

Si ayer ella se preparaba para defender su título superwelter de la OMB ante la estadounidense Dakota Stone, hoy Bryan Vásquez busca el título superpluma de la AMB.

A las 5:30 a. m. de hoy 31 de diciembre (hora tica), el pegador costarricense subiría al cuadrilátero a fajarse con Takashi Uchiyama, poseedor en propiedad de ese cinturón, en el gimnasio Ota-City de esta capital.

Hanna peleó el 7 de enero ante Dakota, a la que venció por nocaut técnico en ocho vueltas.

“De hecho, pasamos el 31 durmiendo, no pudo estar con la familia. Estuvo complicado para ella”, recordó Vásquez.

Particular. En la familia Vásquez Gabriel las fiestas de fin de año se pasan sobre un ring.

“Nuestros familiares saben que esto es lo que nos gusta y siempre nos han apoyado. Nunca nos han reclamado el que no vayamos a una fiesta o algo así”, comentó Hanna, en el gimnsio Teiken, de Tokio.

Las ganas de comerse un tamal es un antojo; pero para nada es una queja: este es el camino que ella y él escogieron.

“Son experiencias que están reservadas solo para un grupo selecto de deportistas que se dedican a esto y a sacrificar un montón de cosas que la gente normal no hace”, apuntó Hanna.

En estos días de recta final, ella siempre estuvo al lado del ring , atenta a los movimientos del campeón mundial interino que es su esposo y con un “¡vamos, vamos!” constantemente a flor de labios.

“Este año me tocó a mí la suerte de pelear con el señor Uchiyama y Hanna ha estado a mi lado, como mi familia y mi gran respaldo”, comentó el Tiquito.

“Dios quiera que todo salga bien y ya que celebramos el año pasado con la negrita, se celebre este año conmigo”, añadió.

Así, a las 5:30 de la mañana de hoy, se empezaría a saber si en esta familia boxeadora se celebraba la llegada de un nuevo integrante, en forma de título mundial.

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