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Campeonato mundial superpluma de la AMB

Tiquito Vásquez cruza puños con su destino

Actualizado el 30 de diciembre de 2012 a las 12:00 am

El costarricense va por la pelea de su vida ante el japonés Takashi Uchiyama

Los dos pegadores llegan en calidad de invictos al combate de mañana lunes 31

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Bryan Vásquez habla de cómo se siente a pocos días de la pelea

Tokio, Japón. La sentencia la repite Bryan Vásquez como si fuese una letanía: “Él tiene algo que es mío”.

Eso que di ce que es de él es el cinturón de campeón mundial en propiedad de las 130 libras (peso superpluma) reconocido por la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

A quien Tiquito en el trasfondo de sus palabras pinta como un usurpador es el japonés Takashi Uchiyama, y contra él combatirá mañana, lunes 31, cuando en Costa Rica, la Noche Vieja apenas sea un amanecer.

El costarricense y el nipón chocarán en el gimnasio Ota City de esta capital, como la pelea de fondo de una cartelera que se iniciará a las 4 p. m. (1 a. m. en Costa Rica) de este 31 de diciembre.

La pelea entre ambos pegadores está programada para las 8:30 p. m. (5:30 a. m., hora costarricense).

Tiquito se presenta a este duelo como el monarca mundial interino de las 130 libras del peso superpluma, fajín que ostenta desde noviembre del 2011, momento en el que Uchiyama se le convirtió en un objetivo.

Esta es la pelea grande, la pelea con la que todo boxeador sueña en su carrera y ahora le toca al pugilista costarricense.

Oportunidad. Vásquez llegará al ring en un inmejorable estado atlético, el mejor que haya presentado jamás desde que peleaba cuatro asaltos en las preliminares de las carteleras de Promobox en el San José Palacio.

El tico se va a enfrentar a un boxeador peligroso, que tiene lo suyo en los guantes (15 de sus triunfos fueron por la vía del sueño) y con un alcance de brazos inusual para un peso pequeño: 181 centímetros.

Largo y potencia hacen del japonés un peligro con su jab, en ataque, y le da una alternativa a la hora de defender.

El problema del japonés es que parece que perdió la ambición, luego de cinco defensas exitosas de su cinturón, y que se corta con facilidad en sus últimas peleas.

La edad (33 años) también puede obrar en su contra.

Vásquez llega con el hambre del retador, un bien que vale oro en este rudo deporte.

La juventud del tico (25 años) puede ser un hecho que se ponga de su lado, si la pelea pasa del quinto episodio y se añeja.

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El costarricense tiene lo suyo en los guantes y como le dijo a la prensa nipona, no está manco para nada, cuando le preguntaron si esperaba una paliza en contra: 29 victorias, 15 de ellas por nocaut, avalan sus credenciales.

Su velocidad debe ser un elemento que pese a su favor: mucho más veloz que el campeón en propiedad.

También le agrega una potencia mejorada, algo que lo consiguió durante la “pasantía” que realizó en Las Vegas.

Es un choque de invictos, lo que augura un buen combate, algo que sucede cuando, además de un título se pone en juego el orgullo.

La pelea grande, con la que sueña todo peleador, está acá para Bryan Tiquito Vásquez.

Cuando mañana suene la campana se topará con el destino que buscó desde siempre.

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