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Víctima del racismo

Perdón para el boxeador Jack Johnson

Actualizado el 05 de abril de 2015 a las 12:00 am

En 1908, Jack Johnson fue el primer campeón mundial de boxeo negro. Los racistas no se lo perdonaron y lo enviaron a la cárcel. Hoy muchos piden para él un perdón póstumo

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Jack Johnson puso una mano sobre su cara y se tapó del sol. El gesto pudo pasar inadvertido, pero había un detallito: estaba “noqueado”, de espaldas a la lona.

En tal pose, el árbitro le contó los 10 segundos de reglamento, lo declaró fuera de combate y Johnson perdía el campeonato mundial de todos los pesos completos ante Jess Willard, un 5 de abril de 1915, sobre un ring al aire libre en La Habana (Cuba).

“La supremacía blanca ha sido restaurada”, rezaba la crónica de The New York Times . El reinado del primer negro campeón del mundo llegaba a su final.

En realidad, Jack Johnson estaba cansado por haber peleado 26 rounds bajo el candente sol habanero contra un rival más joven y más alto.

Sin embargo, estaba aún más cansado de ser un fugitivo de la justicia estadounidense, que lo persiguió y obligó a vivir en el exilio por el “grave delito” de viajar de un estado a otro con una mujer blanca con “propósitos inmorales”.

La llamada ley Mann prohibía ese tipo de transporte para evitar “la trata de blancas”.

Johnson cruzó de un estado a otro en compañía de Lucille Cameron.

Se casaron, apresuradamente, y ella no testificó; pero... Johnson recibió un golpe debajo del cinturón, cuando otra mujer –blanca, claro– lo denunció por secuestro.

En junio de 1913, un jurado –todos blancos, por supuesto– lo encontró culpable: fue condenado a un año y un mes de prisión, y a pagar $5.000 de multa.

Jack Johnson huyó de Estados Unidos a Europa y no volvería hasta 1920.

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Imagen sin titulo - GN

Por su condición de prófugo, aceptó la pelea en La Habana en abril de 1915.

Deseoso de perder su estado de paria, aceptó el amaño de aquel combate.

El promotor Jack Curley le aseguró que si se dejaba ganar por un blanco, él haría los arreglos para que regresara a los Estados Unidos sin ir la cárcel.

Aunque le pagaron la cantidad prometida por el tongo , la otra parte del trato fue un engaño del promotor.

Finalmente, en 1920, decidió entregarse a la Policía, luego de que no pudiera asistir al funeral de su madre.

Para entonces estaba en México y cruzó la frontera en Tijuana para cumplir con su parte del trato.

La Policía le había prometido un trato digno, aunque le negó la posibilidad de ser escoltado por negros.

Un provocador nato –por ejemplo, se forraba el pene en gasa y luego se entrenaba con los pantalones más ajustados que pudiera encontrar– Jack Johnson se sentó al volante del auto policial y así llegó a la prisión, donde cumplió su pena de setiembre de 1920 a julio de 1921.

No más odio

“Un negro que se comporta como blanco”, era el balance de la prensa deportiva de aquel entonces acerca del campeón mundial completo, cuyo reinado empezó en 1908 tras desfigurar al canadiense Tommy Burns.

Jack Johnson nació en Galveston, Texas, el 31 de marzo de 1878, hijo de esclavos dedicados a tareas de limpieza. Pertenecía a la primera generación de negros nacidos tras la abolición de la esclavitud.

Estaba consciente de que irritaba a los racistas cuando paseaba del brazo con mujeres blancas, conducía autos a altas velocidades o exhibía a su mascota, un leopardo.

A los supremacistas tampoco les hacía nada de gracia que le tumbara los dientes a los blancos, como hizo con Stanley Ketchel.

Lo odiaron cuando desoyó las amenazas del Ku Klux Klan de colgarlo si no se dejaba ganar ante Jim Flynn (y le dejó la “cara al revés”).

Fue aborrecido cuando destruyó al excampeón mundial Jim Jeffries, quien salió del retiro para ejercer de “esperanza blanca”; pero se llevó la paliza de su vida, el 4 de julio de 1910, en la primera “pelea del siglo” y delante una multitud enardecida que se tragó sus gritos: “¡Mata al negro¡ ¡Mata al negro!”.

“Mucha de la gente que me odia, lo hace solo por el color de mi piel”, son las palabras de Johnson que recoge un documental acerca de su vida.

Un siglo después de aquella infame pelea, existe un movimiento para otorgarle un perdón póstumo presidencial a Johnson.

Fallecido en 1946, en un accidente de tránsito, es uno de los grandes campeones mundiales completos de toda la historia, junto a Jack Dempsey, Joe Louis, Rocky Marciano o Muhammad Ali.

Los senadores John McCain –candidato presidencial republicano derrotado por Barack Obama en 2008– y Harry Reid –demócrata– impulsan esa amnistía.

“Merece ser recordado por su carrera increíble, no por el racismo que lo envió injustamente a la prisión”, comentó el senador Reid en un artículo de BBC.

También Mike Tyson, excampeón mundial completo, lidera una recolección de firmas para indultar al negro que le abrió el camino a los negros en el boxeo.

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