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María Laura Chavarría, ortopedista y fisióloga deportiva: Correr más, vivir más

Actualizado el 25 de octubre de 2015 a las 12:00 am

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María Laura Chavarría, ortopedista y fisióloga deportiva: Correr más, vivir más

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Correr más, vivir más
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Correr más, vivir más

A menudo, en las conversaciones formales e informales, surge la pregunta, duda, y no en pocas ocasiones el firme convencimiento de que correr mucho es perjudicial para el cuerpo.

Pero, en el presente se ha demostrado que el impacto, esfuerzo e intensidad contradicen esa sabia sentencia popular de que todo extremo es malo.

Correr parecería entonces un exceso. Bajo dicho premisa, ejercitarse sanamente debería ser menos arduo y obsesivo, y los ejercicios con menos intensidad aportarían beneficios incalculables para mejorar la calidad y la cantidad de vida.

Mas la evidencia científica contradice este muy razonable precepto común.

El ejercicio vigoroso o intenso, como usted quiera llamarle, claramente ha demostrado ser superior en tres estudios clínicos publicados recientemente.

La Revista Americana del Colegio de Cardiólogos publicó este año un estudio que demuestra que los corredores que practican dicho deporte de una hora a 2,4, al menos dos o tres veces por semana, aunque sea a bajas velocidades, tienen una expectativa de vida de tres a siete años mayor que quienes caminan o hacen actividades poco vigorosas (intensas).

En el estudio comparativo entre corredores y caminantes, financiado por el Gobierno de Estados Unidos, los resultados fueron tan claros que los líderes del estudio decidieron cambiar inmediatamente las guías de actividad física en esta nación.

Ahora se considera que más es mejor; correr más de 60 kilómetros por semana reduce las probabilidades de enfermedad cardiovascular, cáncer, demencia, enfermedad ocular, y otros, más efectivamente que hacerlo menos de 30 kilómetros.

Este y otros múltiples estudios señalan que los corredores de largas distancias mantienen un mejor peso y control glicémico que otros individuos activos.

La revista de Fisiología Deportiva publicó, a finales del año anterior, un análisis que compara corredores contra quienes caminan o nadan, demostrando que la biomecánica de la marcha (la manera de caminar) de quienes han corrido versus los que no, es la de una persona casi 10 años menor, esto, claro, en promedio.

Las actividades físicas son, sobre todo, una fuente de placer y esparcimiento que dependen del gusto y las posibilidades personales de cada individuo.

No se trata de que todos salgamos a correr para mejorar nuestra calidad de vida, ya que todo deporte trae beneficios incontables para cada uno de nosotros.

La conclusión constructiva a la que quiero llegar es que quienes disfrutamos de correr podemos afirmar con certeza que cada vez hay más evidencia de que lo que hacemos nos fortalece y nos permite vivir cada vez mejor, aunque eso ya lo sabíamos.

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