Murieron las esperanzas de Estados Unidos en ganar su abierto de tenis

John Isner fue eliminado en tercera ronda por el alemán Philipp Kohlschreiber, 6-4, 3-6, 7-5 y 7-6 (7/5). 

John Isner remata esta bola al campo del alemán Philipp Kohlschreiber. El estadounidense cayó este domingo ante el teutón, 6-4, 3-6, 7-5 y 7-6 (7/5).
John Isner remata esta bola al campo del alemán Philipp Kohlschreiber. El estadounidense cayó este domingo ante el teutón, 6-4, 3-6, 7-5 y 7-6 (7/5). (AFP) ampliar

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Nueva York

Con la eliminación de John Isner en tercera ronda este sábado, murieron las últimas esperanzas del tenis estadounidense de acabar con la sequía de títulos individuales en la rama masculina del Abierto de Estados Unidos, último Gran Slam de la temporada.

El último tenista local en coronarse en Flushing Meadows, Nueva York, fue el ya retirado Andy Rodick hace 10 años. Desde el 2007 ningún estadounidense ha accedido siquiera a la final.

En esta edición del US Open-2013 brillaba una tímida luz de esperanza con Isner, un gigantón de 2,08 metros que esperaba recoger la antorcha de estrellas pasadas como John McEnroe, Pete Sampras y Andre Agassi.

Pero el larguilucho jugador de Carolina del Norte, decimotercer cabeza de serie, quedó fuera en tercera ronda tras ser eliminado por segundo año consecutivo en esa instancia por el alemán Philipp Kohlschreiber, vigesimosegundo sembrado, con parciales de 6-4, 3-6, 7-5 y 7-6 (7/5).

Isner mostró, que más allá de sus limitaciones tenísticas, carece aún de la fuerza mental y la garra que elevaron a sus compatriotas Roddick, Aggasi, Sampras, McEnroe, Jim Courier y tantos más.

“No me siento con una cantidad extra de presión. Los fanáticos estadounidenses deben moderar sus expectativas dada la profundidad del juego hoy en día”, había anunciado Isner antes de comenzar el torneo.

El norteamericano se excusó conque no le aguantó el físico para una prueba tan exigente.

“Sinceramente, el tie-break lo jugué con lo último en el tanque. Ya no tenía mucho quedar. No supe administrar mis reservas”, manifestó Isner.

Tras la eliminación de Isner y de Jack Sock (86 de la ATP) de manos del serbio Janko Tipsarevic (18), 3-6, 7-6 (7/1), 6-1 y 6-2, al tenis estadounidense le queda un sólo representante en el cuadro masculino, de los 15 que presentó: Tim Smyczek, un jugador de 25 años que juega por una invitación de los organizadores.

El retiro de Roddick dejó al tenis estadounidense en orfandad absoluta en el Top Ten de la ATP, en el que por momentos llegaron a incluirse hasta cuatro hombres. Isner es el mejor clasificado de la actualidad, en el puesto 17.

Desde la creación del US Open en 1886 hasta 1925, los locales se consagraron en 44 de las primeras 45 ediciones del torneo. En la era abierta esa supremacía siguió vigente gracias a grandes estrellas como Arthur Ashe, Jim Courier, Jimmy Connors, John McEnroe, Michael Chang, Pete Sampras y Andre Agassi.

Con esas estrellas, Estados Unidos dominó el mundo del tenis por casi cuatro décadas, pero la llama parece haberse extinguido. En Wimbledon 2013, por primera vez en 101 años no hubo norteamericanos en una tercera ronda del Abierto inglés.

Hoy apenas se cuenta con un puñado de muchachos y salvo Isner, el resto está fuera del Top 20, una miniélite que acapara la mayor parte de los premios en metálico del circuito.

Las únicas promesas a futuro son Sock, de 20 años, y Ryan Harrison (97) de 21, pero aún no acaban de despegar.

El legado parece pesar a la nueva generación, y las comparaciones son inevitables.

Sampras ganó 14 títulos de Gran Slam. Agassi capturó ocho. Jim Courier tomó cuatro, Michael Chang ganó el Abierto de Francia de 1989 y Rodick el US Open de 2010 y llegó a otras tres finales de Wimbledon.

“Fue una generación gloriosa con Sampras, Agassi, Courier, Chang y Todd Martin. Pienso que los aficionados americanos se acostumbraron a sus triunfos y por eso ahora reclaman”, afirmó James Blake, un veterano que anunció su retiro en este Abierto neoyorquino.

Blake, el último mohicano de una generación dorada, ve duro el horizonte del tenis estadounidense, ante el repunte de países como España y Francia, que ubican a 26 jugadores entre los primeros 100 del ranquin mundial.

“No veo que dominemos de nuevo pronto”, dijo Blake, exnúmero cuatro del mundo.

 

 

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