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Manudos ganan en San Ramón

Marco Ureña guió a la Liga en el campo poeta

Actualizado el 01 de febrero de 2010 a las 12:00 am

 Una asistencia y un gol rubricaron la actuación del joven atacante manudo

 Los ramonenses tuvieron un mal arranque que los dejó contra las cuerdas

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Marco Ureña guió a la Liga en el campo poeta

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San Ramón. En el liguismo el sentimiento es mayoritario: Marco Ureña debe ser titular. Ayer, fue de la partida y le dio la razón a quienes reclamaban su inclusión desde el inicio en el once rojinegro (ayer de blanco): dio una asistencia para gol, marcó otro y provocó la expulsión del meta local, Neighel Drummond.

El número “7” fue el guía de un triunfo que se fraguó desde los albores del encuentro.

Con solo cuatro minutos de juego, a Ramonense se le puso el asunto cuesta arriba, cuando Ureña se escapó por la derecha y su centro, fuerte y rastrero, encontró el cierre oportuno y exacto de Jean Carlos Solórzano.

Recibir un gol en contra siempre es una mala noticia, sobre todo si apenas arranca el juego: ese tipo de anotaciones echan por la borda cualquier planificación.

La primera insinuación seria de los poetas sucedió al minuto 15: John Jairo Quiñones se le escapó a Luis Marín y este recurrió a los “frenos de emergencia” para evitar esa fuga y el mano a mano con el portero Wardy Alfaro.

Debió ser tarjeta roja, solo fue amarilla y eso provocó el berrinche de Quiñones, quien fue amonestado por sus reclamos.

Esa amarilla contra el delantero poeta tuvo sus consecuencias –con dos minutos de descuento en la primera etapa–, porque se fue expulsado por una entrada contra Kevin Sancho que le significó su segunda tarjeta amarilla.

Curiosamente, Marín siempre se iría expulsado (85’), al poner de nuevo los frenos de emergencia, esta vez contra Andy Herron.

Mal primer tiempo para los rojos: aceptaron un gol en el mero arranque y perdieron a su carta más ofensivo justo al cierre.

Javier Delgado, el técnico local –quien también se fue expulsado, en el entretiempo– cambió cartas con el ingreso de Bryan Solórzano y Andy Herron.

Hizo más el segundo que el primero, quien hasta terminó de portero, por la expulsión de Drummond al 90’.

Él se marchó del partido por una roja directa, al meterle fuera del área la mano a la pelota e impedir la escapada solitaria de Ureña.

A esas alturas el cotejo estaba decidido, pues el mismo Ureña había marcado el segundo gol al 67’.

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Un trazo largo de Pablo Gabas sobre las cabezas de los defensores poetas encontró a Ureña en plena carrera hacia la meta moncheña.

El “7” recibió, le hizo un “recorte” exacto a la marca de Erick Sánchez y marcó con un remate a la esquina inferior derecha de la cabaña de un inerme Drummond.

Ahí mismo fue fácil percibir que el resultado de este partido había dejado de tener misterio.

El juego pudo sentenciarse con anterioridad al gol de Ureña, ya que a Diego Estrada el portero Drummond le detuvo un cobro de penal.

Al final queda la idea de que Ramonense se vio perjudicado por el error de juicio del árbitro Édgar Rodríguez al no expulsar a Marín.

Sin embargo, ese solo hecho fue una circunstancia, que no supieron superar: en el balance queda la certeza de que la Liga fue mejor.

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