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Nueve títulos seguidos

Loeb es un campeón de leyenda

Actualizado el 14 de octubre de 2012 a las 12:00 am

El piloto francés se autocalifica “normal” y le gusta pasar tiempo con su familia

Anunció que en el 2013 sólo participará en algunas pruebas, pero por placer

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Loeb es un campeón de leyenda

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                         El francés Sebastian Loeb se mostró más que contento tras conseguir recientemente el título mundial en el Rali de Francia, corona que lo ubica como un campeón de leyenda en la historia de los deportes de motor. | AFP
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El francés Sebastian Loeb se mostró más que contento tras conseguir recientemente el título mundial en el Rali de Francia, corona que lo ubica como un campeón de leyenda en la historia de los deportes de motor. | AFP

Estrasburgo, Francia. AFP Con un noveno título mundial logrado en el Rali de Francia, Sebastian Loeb respondió a su estatuto de héroe local de Alsacia, un piloto de leyenda, pero a la vez un hombre “normal” que ha sabido mantener los pies en el suelo pese a la gloria.

A sus 38 años, el alsaciano posee el mayor historial de la historia del deporte del motor: nueve títulos mundiales consecutivos y 75 victorias en el campeonato del mundo de ralis (WRC).

Supera a otra leyenda como el alemán Michael Schumacher, siete veces campeón del mundo en la Fórmula 1 (no consecutivos), que acaba de anunciar su retirada definitiva de los circuitos, al que le une una buena amistad y con el que sale a veces a competir en carreras de motos en el circuito de Bresse, cerca de su residencia suiza.

Tranquilo, reflexivo y con una imagen pública impecable, Loeb intenta pasar el máximo tiempo posible con su familia, con su esposa Severine y con su hija, la pequeña Valentine.

Trata de dar una imagen de yerno ideal, aunque en su juventud no siempre fue un ángel.

Tras practicar la gimnasia de niño, en la adolescencia sucumbió a los encantos del motor y de la velocidad: primero en motos y luego con sus primeros coches, donde empezó a disfrutar del placer de competir.

Solía entrenar por las calles de su región natal, para desesperación de algunos vecinos y de los gendarmes de la zona.

Fue descubierto en una prueba de jóvenes en 1996 y Citroën se movió rápido para ficharle. Su ascenso fue meteórico y ya en 2003 estaba luchando por el título mundial contra el noruego Petter Solberg.

Ese año, en Gran Bretaña, se vio obligado a dejar pasar sus ambiciones personales a un segundo plano y centrarse en asegurar el título de constructores, antes que en pensar en competir por el de pilotos.

La espina duró poco tiempo clavada, ya que en 2004 lo conquistó y desde entonces repite año a año.

Su palmarés, asociado a una imagen de persona natural y afable, lo convierten en uno de los deportistas preferidos.

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A sus 38 años, Loeb anunció recientemente que la de 2012 será su última temporada completa en el WRC. En 2013, sólo participará en algunas pruebas, por placer.

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