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Espectáculo de los Juegos Centroamericanos se vistió de color con un ritmo lento

Actualizado el 04 de marzo de 2013 a las 12:00 am

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Espectáculo de los Juegos Centroamericanos se vistió de color con un ritmo lento

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El color, la música con sello tico y el movimiento fue la médula del espectáculo inaugural de los Juegos Deportivos Centroamericanos San José 2013, anoche en el Estadio Nacional.

No obstante, se desarrolló con un ritmo que le restó agilidad.

Bautizado como Costa Rica Pura Vida, la producción tuvo momentos cumbre.

Deslumbró la danza aérea que una artista realizó suspendida de un globo que emulaba una de las tradicionales esferas de piedra. Literalmente la bailarina volaba, mientras interactuó con un enorme cuerpo de baile.

Igualmente inspirador resultó escuchar la música de los nacionales Éditus. Temas como “Día y noche” se convirtieron en parte de la banda sonora. Pero, ¿para qué traer a los integrantes si finalmente los pusieron a hacer playback ?

Otro punto que se anotaron a su favor Alfonso Gallego, Delia Piccirilli y Manuel Coronado (creadores y directores del espectáculo) fue ese homenaje a la carreta típica.

Empleando unas gigantes y coloridas estructuras que simulaban las carretas, recorrieron el campo central.

Imperdible fue ese enorme muñeco que apareció frente a los ojos del público. Sin duda tenía el sello de La Fura dels Baus. Sin embargo, se esperaba más de una agrupación artística acostumbrada a maravillar.

Ese colorido también lo aportó un enorme juego de pólvora, como era de esperar.

Transiciones. Una y otra vez los organizadores insistieron en que Costa Rica Pura Vida sería un espectáculo integrado. Donde todo tendría un hilo conductor. Pero las cuentas no les salieron tan bien.

Las transiciones entre los diferentes elementos que integraron la producción fue lenta por momentos. Incluso, dejando esa sensación que se trataba de números artísticos aislados y no un todo.

Igualmente llamativos y hasta generadoras de cuestionamientos resultaron algunos segmentos. Por ejemplo, la coreografía numerosa de un centenar de aves gigantes, aunque una de ellas, de las más grandes, finalmente no voló.

Aún hay quienes se preguntan: ¿Qué relación tiene una mujer de rojo que le baila intensamente a un caballo y su jinete, con ser “pura vida”?

Lo bueno de todo, pese a que se esperaba más, es que el público disfrutó de cada parte del espectáculo, aplaudió con ganas y sintió ese orgullo de ser tico a través de la música folclórica, los bailes típicos y el deporte.

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