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Brasil está bajo presión para demostrar que es capaz de organizar el Mundial-2014

Actualizado el 03 de junio de 2013 a las 12:00 am

Gigante del Suramérica lucha por tener listos estadios y demás obras de infraestructura para magna cita.

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Fiesta y protesta por Maracaná
                Este es el estadio Maracaná, en el cual Brasil e Inglaterra empatar a dos goles ayer domingo. / AFP
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Este es el estadio Maracaná, en el cual Brasil e Inglaterra empatar a dos goles ayer domingo. / AFP

Río de Janeiro. (AFP). Cuando en 12 días suene el pitazo inicial del partido Brasil-Japón en Brasilia, el gigante sudamericano deberá mostrar en dos semanas todo lo que ha logrado, pero también lo que le falta para celebrar la mayor fiesta del futbol, la Copa del Mundo, en un año.

Las dimensiones de la Copa Confederaciones, que se celebra del 15 al 30 de junio y es considerada un ensayo para el Mundial, son no obstante muy diferentes.

Se jugará entre ocho selecciones en vez de 32 (España, Italia, México, Brasil, Uruguay, Japón, Nigeria y Tahití), en seis ciudades en vez de 12 (Brasilia, Río, Recife, Fortaleza, Salvador, Belo Horizonte), y atraerá a unos 335.000 turistas extranjeros y brasileños, mucho menos de lo esperado en el Mundial.

Aún así, Brasil ha penado para terminar a tiempo lo básico: la construcción o modernización de los seis estadios que acogerán los partidos, que la FIFA aguardaba para el 31 de diciembre de 2012.

El principal, “el templo del futbol”, el Maracaná de Río de Janeiro, donde se jugarán las finales de la Confederaciones y del Mundial, ha sido blanco de una retahíla de problemas que tuvo su clímax el jueves, con la fugaz suspensión del amistoso Brasil-Inglaterra por parte de la justicia, a raíz de dudas sobre la seguridad del recinto.

El fallo judicial fue finalmente revocado cuando el gobierno de Río entregó un informe policial que garantiza la seguridad, y que fue recibido con alivio por la FIFA.

Unas 74.000 personas asistieron el domingo de noche al amistoso Brasil-Inglaterra que terminó con un empate 2-2 y que sirvió como segundo evento test del estadio para la FIFA.

De los seis estadios de la Confederaciones, sólo dos fueron terminados en fecha, los de Fortaleza y Belo Horizonte.

La FIFA debió extender el plazo de finalización a los restantes estadios hasta abril, pero el Mané Garrincha de Brasilia recién fue entregado en mayo.

Y un pedazo del techo del nuevo estadio Arena Fonte Nova de Salvador se rompió a menos de un mes del torneo, tras intensas lluvias, debido a un 2error humano”.

“Llegaremos a la Copa de Confederaciones de la FIFA; será un torneo fantástico, pero no toda la parte operacional estará lista 100% (...) Quiero reiterar: es imposible que esto se repita para la Copa del Mundo de la FIFA”, advirtió Jerome Valcke, secretario general de la FIFA, en abril.

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La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, dijo no obstante estar “segura de que Brasil brillará fuera y dentro del campo”.

Brasileños o extranjeros, quienes decidan viajar dentro del país para asistir a partidos de la Confederaciones deberán desembolsar una buena suma de dinero: las habitaciones de hotel en Brasil son en promedio más caras que París, Londres, Nueva York, Barcelona y Cancún, según un estudio de la agencia gubernamental de turismo Embratur.

El precio de los vuelos internos también alcanza en ocasiones sumas exorbitantes: el país carece de aerolíneas de bajo coste y hay poca competencia. Dos compañías, Tam y Gol, tienen más del 76% del mercado.

Los aeropuertos, que el gobierno considera el “gran problema” del Mundial-2014, están desbordados y deberán instalar terminales y túneles provisorios para atender un mayor flujo de tránsito aéreo.

Muchas obras de infraestructura urbana como tranvías o nuevas estaciones de metro planificadas inicialmente para la Copa han quedado atrás.

“Pudimos hacer más, pero ya es tarde”, dijo a la AFP José Roberto Bernasconi, presidente del Sindicato Nacional de Arquitectura y de Ingeniería, que fiscaliza las obras de manera independiente.

Además del agujero en el bolsillo y de las dificultades para comunicarse si no se habla portugués, ya que pocos brasileños de a pie hablan inglés, los extranjeros tendrán problemas a la hora de comprar billetes de avión domésticos por Internet, un trámite sólo aceptado para quien tiene un número fiscal o tarjeta de crédito brasileña.

La Confederaciones encuentra a los brasileños desilusionados con respecto al desempeño de su selección, pentacampeona del mundo y ganadora de tres Copas Confederaciones, que ha tenido resultados mediocres hasta ahora y se encuentra en el lugar 19 del ranquin de la FIFA, el peor de su historia.

Y para colmo de males, la caxirola, una suerte de maraca auriverde con forma de granada creada para el Mundial-2014, que buscaba ocupar el lugar de la vuvuzela de Sudáfrica-2010, quedará fuera de los partidos de la Copa Confederaciones al ser considerada peligrosa por los organizadores.

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