En pueblos indígenas y las costas se juntan más

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Será por la migración, la gente que va y viene o porque pesa menos la religión.

Así trata de explicar Lidia González, investigadora del INEC, por qué en las costas son más habituales las uniones libres de parejas.

En Garabito, Puntarenas, es donde más juntados hay como proporción de los habitantes del cantón. Uno de cada cinco tiene una relación de pareja así.

En la misma simetría, en Talamanca, Limón, es usual la práctica entre sus poblaciones indígenas y costeras.

“En los pueblos indígenas, al igual que en la zona rural, importa poco el asunto religioso y la norma social. Se busca más el beneficio propio. Es cierto que en el campo hay muchos católicos, pero contrario a los de la Gran Área Metropolitana, están menos aferrados a la ley de la Iglesia”, dice Edgar Gutiérrez, investigador del Informe de Desarrollo Humano.

En cambio, en Cartago la historia es muy distinta “porque en la provincia hay un fuerte vínculo con la religión”, recalca Irma Sandoval, investigadora del Instituto de Estudios Sociales en Población (Idespo).

En 35 de sus 51 distritos hay menos de un 10% de la población que vive en unión libre. En el país, 546.000 personas conviven sin estar casadas; la mayoría tienen entre los 26 y 35 años.

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