Leonardo Garnier, ministro de Educación Pública

 9 abril, 2013

¿Qué acciones tomará contra la deserción a la luz de los datos de matrículas alteradas?

Lo que va a pasar con la deserción es que, conforme vaya pasando el tiempo y surtan efecto los cambios que estamos implementando para reducir la inflación de matrícula, los números se acercarán a la realidad.

”La deserción no es un problema que esté en un solo lugar o comunidad. Hay en todas las regiones. Nosotros no tenemos una política nacional para combatirla; es, más bien, una política enfocada en cada centro educativo”.

¿Cuánto tiempo podría pasar para que bajen las cifras?

Unos tres o cuatro años.

¿Y mientras tanto?

En términos de cómo combatir la deserción, esto (alteración de matrículas) no es tan importante.

”La deserción depende de factores más allá de si la matrícula se infló o no. Hay colegios con tasas de abandono anormalmente altas. En unos casos eso es entendido por el tipo de población que atienden. Por ejemplo, la deserción es mayor en colegios nocturnos porque son muchachos que trabajan o tienen familia. Claro está, hay casos dramáticos. Si uno encuentra un centro educativo cuya matrícula final es un 20% menos que la inicial, hay que prestar atención y aplicar una auditoría para saber bien qué está pasando”.

¿Cómo se están usando los ¢13.000 millones de la Unión Europea para luchar contra la deserción (Proyecto Proeduca)?

Se están invirtiendo en los 100 colegios identificados con la tasa de abandono más alta. Montamos un programa de tres años, que incluye apoyos en infraestructura, personal adicional, orientadores, equipos deportivos y artísticos para tratar de bajar el porcentaje.

”Esa es, probablemente, la medida que más permitirá bajar la deserción y ser equitativos para que, ojalá, todos los colegios se acerquen a la media”.