Por: Hassel Fallas 28 mayo, 2014

Las secciones nocturnas de los colegios técnicos profesionales (CTP) están lejos de reproducir el éxito de baja deserción de sus contrapartes diurnas. El año pasado, dejaron los estudios 2.000 de sus casi 7.500 alumnos (27%).

La tasa de abandono es tan alta como la de los nocturnos académicos, los cuales, históricamente, arrastran la fuga de estudiantes más alta del sistema educativo.

A pesar de las cifras, el Ministerio de Educación Pública (MEP) continúa su plan de abrir más técnicos nocturnos, los cuales pasaron de 22 en 2011 a 67 en 2013.

“Cuando uno habla con la gente que asiste a esos colegios, se tranquiliza por los malos números (deserción). Es una oferta que les está sirviendo mucho, pero a lo mejor siempre tendrá una deserción alta por sus características particulares”, aseguró Leonardo Garnier, exministro del MEP.

Los CTP nocturnos nacieron, formalmente en 2010, para aprovechar la inversión en infraestructura hecha en los diurnos.

Perfil. El 98% de sus alumnos son mayores de edad. Muchos llegan a los salones tras cumplir una jornada laboral o atender las obligaciones de su propia familia.

Todos comparten la experiencia de haber terminado el colegio, pero algunos siguen debiendo materias del bachillerato.

Esa barrera para ir la universidad es una de las motivaciones que los hace buscar en la formación técnica una ventana para ampliar sus oportunidades laborales.

“Quienes asisten a estos programas, lo hacen con el interés de mejorar sus condiciones de vida, pero el sistema se está quedando corto para atender sus peculiaridades”, advirtió la coordinadora del Estado de la Educación, Isabel Román.

Varias de las flaquezas que encara la nueva modalidad son herencia de la oferta nocturna y para adultos. Entre ellas, figura el uso de una metodología inadecuada.

A menudo, los estudiantes se enfrentan con profesores con poco conocimiento de la Andragogía, disciplina para educar pensando en las necesidades de los alumnos más maduros.

El exministro Garnier reconoce que esa carencia existe porque la educación nocturna, simplemente, se basó en un sistema diseñado para jóvenes.

El cambio en la enseñanza para adultos quizá venga con la propuesta de Sonia Marta Mora, nueva titular del MEP, de acercarse a las universidades para generar estrategias conjuntas para ellos.

Su aspiración es que los futuros docentes puedan especializarse en Andragogía, tal y como hoy es posible hacerlo en preescolar.

Estas y otras deficiencias están a la vista de Fernando Bogantes, director de Educación Técnica del MEP, quien asegura que mejorarán con el tiempo, como ha sucedido con los nombramientos de docentes, las rutas para transporte y los comedores que abarcan a un 10% de esa población.