Por: Amy Ross, Hassel Fallas 27 mayo, 2014

Aunque uno de los objetivos del “arrastre” de materias fue combatir la deserción en secundaria, poco se sabe sobre su eficacia en la práctica.

Esta reforma, aprobada por el Consejo Superior de Educación en el 2008, permite que los estudiantes repitan solo las materias que reprobaron y no todo el año.

El exministro de Educación, Leonardo Garnier, quien impulsó la variante, reconoce que es difícil sacar en claro el impacto cuantitativo de la medida al haber tantas variables en juego a la vez.

La decisión ha recibido fuertes críticas de profesores y directores. Por ejemplo, Milton Rojas, del Colegio Técnico Profesional de Liberia, asegura que no solo promueve el desorden administrativo, sino que dificulta el “arraigo” de los jóvenes pues flotan entre dos o tres generaciones.

Isabel Román, coordinadora del programa Estado de la Educación, sostiene que existe poca evidencia del efecto de la medida sobre la deserción y opina que la estrategia no está mal, pero podría generar problemas al aplicarla.

Por su parte, la nueva ministra, Sonia Marta Mora, dijo que está a la espera de una investigación que efectúa la Universidad de Costa Rica sobre la pertinencia del “arrastre” de materias.

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