Por: Mercedes Agüero 24 mayo

En menos de un siglo, Bajos del Toro, un poblado asentado en las faldas del volcán Poás, ha sido testigo de dos despertares furiosos de la montaña.

Julia Castro y Rosa María Morera, vivieron las erupciones de los años 50, cuando el macizó espantó a muchos vecinos de sus casas y bañó de ceniza los potreros.

¿Qué recuerdos ha evocado la nueva actividad del Poás en estas dos mujeres y cómo las recientes erupciones han golpeado a los vecinos de Bajos del Toro? Entérese en este reportaje.

Repase también, en este interactivo, cómo el volcán Poás se transformó en menos de tres semanas de erupciones, desde que despertó, el 1° de abril. POÁS RENACE EN LA ERUPCIÓN