Por: Irene Rodríguez 5 junio, 2015

Cuando pensamos en las consecuencias de una mala disposición de los desechos, lo primero que viene a la mente de muchos son los daños al medio ambiente. Sin embargo, vivir cerca de la basura, ya sea en nuestras casas o comunidades, también es dañino para la salud.

El problema va más allá de los olores desagradables. Males respiratorios, daños en la piel, irritación en los ojos, alergias y presencia de microorganismos que podrían transmitir enfermedades, figuran entre las posibles secuelas de no administrar adecuadamente estos residuos.

Un estudio cubano realizado en 18 comunidades de la Isla, encontró que, en poblados con un mal sistema de recolección, eran más comunes las infecciones respiratorias agudas, los parásitos intestinales, la diarrea, el dengue y la malaria.

“La basura es un medio ideal para la atracción y reproducción de microorganismos que pueden transmitir enfermedades. Aparte de moscas o cucarachas, que es lo que podemos ver, también hay bacterias que no vemos y que pueden provocar desde alergias hasta infecciones respiratorias o gastrointestinales”, explicó la microbióloga María Laura González.

Impacto. De acuerdo con el médico especialista en Salud Pública Bernardo Esquivel, los daños dependen mucho del tipo de basura de la que estemos hablando.

Aunque la basura no esté acumulada dentro de su casa sino afuera, en las calles, los riesgos para la salud son los mismos. | ALBERT MARÍN
Aunque la basura no esté acumulada dentro de su casa sino afuera, en las calles, los riesgos para la salud son los mismos. | ALBERT MARÍN

“La basura orgánica (residuos de alimentos) se asocia con males digestivos y también con alergias”, manifestó Esquivel.

“Hay basura más peligrosa, como los desechos de hospitales, o los industriales. Estos deben tener toda una política de manipulación porque las afectaciones para la salud son aún mayores. Por eso es que se manejan en bolsas especiales”, añadió.

Para el especialista, aunque la mayor responsabilidad recae en los gobiernos locales, también podemos hacer mucho desde nuestros hogares: por ejemplo, separar los desechos, sacar la basura todas las semanas y limpiar y desinfectar la zona en la que normalmente está el basurero.

Daño a las emociones. El hecho de vivir rodeados de basura no solo daña la salud física, también la emocional. El estar rodeados de malos olores o de desorden puede generar ansiedad o deprimir al individuo.

“No solo es la basura de alrededor, es el desorden que lo acompaña. Esto provoca que algunas personas puedan sentirse ansiosas y otras decaídas, pero en general, estaríamos más tranquilos sin basura en el entorno”, concluyó la psicóloga Saray Moreno.