Padecimientos oculares suelen aumentar alrededor de un 20% durante estos meses

 30 enero, 2016
Ticos se dan último baño de sol antes de regresar al trabajo
Ticos se dan último baño de sol antes de regresar al trabajo

Santiago, Chile. El Mercurio (GDA). Cada vez que llega la estación seca, los médicos insisten en cuidar la piel para evitar quemaduras, cáncer o el envejecimiento prematuro. Sin embargo, durante el verano, los ojos también merecen una atención especial, pues la radiación ultravioleta (UV) puede alterar en gran medida la salud ocular.

Al no proteger la vista, sobre todo si se está al aire libre, existe más riesgo de sufrir problemas como conjuntivitis (inflamación de la conjuntiva) y queratitis actínicas (inflamación de la córnea), precisó Rodrigo García, oftalmólogo de la Clínica Santa María, en Chile.

Ojos rojos y dolor, así como un lagrimeo constante y fotofobia (molestia a la luz), son los síntomas más frecuentes de dichas dolencias.

Si bien estas manifestaciones suelen ser temporales, “el daño por la luz UV podría ser inmediato o manifestarse en el largo plazo, por exposiciones repetidas en el tiempo”, advirtió Javier Corvalán, presidente de la Sociedad Chilena de Oftalmología.

Según García, las patologías oculares tienden a aumentar alrededor de un 20% durante los meses de verano porque el Sol está más cerca de la Tierra y, por tanto, la radiación ultravioleta aumenta de forma considerable. También es común que surjan más problemas por el contacto con la sal del mar, la arena de la playa y el cloro de las piscinas.

“La baja humedad y el calor aumentan la evaporación de las lágrimas y por lo tanto, los ojos se resecan. Lo mismo ocurre con el aire acondicionado, que puede favorecer el ardor, la visión borrosa, mayor sensibilidad a la luz y sensación de arenilla en el ojo, dice el oftalmólogo.

¿Cómo cuidarse? Para prevenir estos males, además de un buen mantenimiento de las piscinas (para evitar bacterias y hongos, por ejemplo), es conveniente usar lentes para el agua.

En tanto, los anteojos de sol que se elijan deben tener filtro UV, por lo que conviene comprarlos en negocios autorizados.

Al respecto, Corvalán explicó que unos anteojos muy oscuros no son sinónimo de mayor protección. “Si es muy oscuro y no cuenta con buen filtro UV, la pupila se dilata más y penetra mayor cantidad de radiación”, aclaró.

Asimismo, sugiere evitar el uso de lentes de sol en menores de seis años. “La visión se estimula en los primeros años, y un anteojo oscuro limita la cantidad de estímulos que entran, generando, por ejemplo, una ambliopía (disminución de la visión)”. Para los pequeños se recomienda usar otro tipo de protección, como gorros o viseras, los que también son útiles a otras edades.

Un error frecuente se asocia al uso de protector solar, pues no debe colocarse cerca de los ojos, ya que con el calor se derretir y entra al ojo, favoreciendo el riesgo de molestias e infecciones.