Estos pacientes son más propensos a fumar y comer mal, lo cual eleva el peligro

Por: Irene Rodríguez 28 octubre, 2014
La enfermedad mental hace que estas personas sean estigmatizadas y, por tal causa, a menudo su salud física no recibe la debida atención. | ARCHIVO
La enfermedad mental hace que estas personas sean estigmatizadas y, por tal causa, a menudo su salud física no recibe la debida atención. | ARCHIVO

Las personas que padecen una enfermedad mental como ansiedad, depresión o trastorno bipolar poseen el doble de riesgo de sufrir un derrame cerebral o un infarto.

Esa es la conclusión de un estudio presentado este fin de semana en el Congreso Cardiovascular realizado en Canadá.

Los especialistas determinaron que esto se debe principalmente a que muchas de estas personas son más propensas a tener conductas que aumentan el riesgo de enfermedades crónicas, como fumar, abusar del alcohol, comer grandes cantidades de grasa y azúcares, y no hacer ejercicio.

Tales prácticas incrementan las posibilidades de desarrollar obesidad, hipertensión o diabetes y, si dichas enfermedades no se controlan bien, la posibilidad de infarto o derrame cerebral es mucho mayor.

“Las conductas de riesgo son todavía mayores en personas que no llevan su tratamiento al día y están descompensadas, porque esto las hace más propensas a algún tipo de vicio o conducta dañina para su salud física”, explicó en un comunicado de prensa el psiquiatra Richard Hart, uno de los autores del informe.

Los investigadores, de la Asociación Canadiense de Cardiología y de la Sociedad para la Salud Mental de Canadá, añadieron que otro factor que pesa es que las personas con trastornos mentales están más estigmatizadas socialmente, incluso por el sistema de salud, lo que puede hacer que no reciban la atención necesaria de forma oportuna.

“Es crucial que los médicos que atienden a estas personas no se preocupen solamente por tratar el trastorno mental. La salud física de los pacientes debe vigilarse de cerca y no cubrirse bajo prejuicios sociales”, manifestó Hart.

El informe subraya la importancia de que quienes padecen este tipo de trastornos tengan un estilo de vida con suficiente actividad física y una dieta saludable.