Los más afectados serían adultos mayores o pacientes con un órgano cardíaco debilitado.

Por: Irene Rodríguez 2 enero
El 4% de las enfermedades cardíacas relacionadas con emociones no se deben a tristeza o enojo, si no a mucha felicidad.
El 4% de las enfermedades cardíacas relacionadas con emociones no se deben a tristeza o enojo, si no a mucha felicidad.

Una fiesta sorpresa de cumpleaños, reencontrarse con los amigos del colegio tras medio siglo de no verse, una entrevista de trabajo en la que todo salió muy bien o ganar varias veces el premio mayor del casino en un día.

Todas estas situaciones provocaron un "ataque de felicidad" tan fuerte e impactante en quienes las vivieron que estas personas tuvieron que ser hospitalizadas con síntomas muy similares a los de un infarto.

Al final, todas ellas sobrevivieron, pero dieron a los cardiólogos e investigadores nuevas pistas para comprender cómo funciona este órgano en determinados escenarios y pacientes.

Eso sí, los especialistas aclararon que este tipo de reacción es poco común y que sucede por lo general en adultos mayores o en individuos que tienen el músculo cardíaco debilitado.

Anteriormente, la ciencia médica ya había explorado el llamado "síndrome del corazón roto", que se ve en personas que enviudan o pierden a alguien muy cercano, o después de un susto muy grande como un terremoto o incendio, pero no se sabía cómo influyen las emociones positivas.

Con esto en mente, investigadores del Hospital Universitario de Zurich, en Suiza, se dieron a la tarea de investigar lo que ellos mismos denominaron "síndrome del corazón feliz". Los resultados fueron publicados en la revista European Heart Journal, de la Asociación Europea del Corazón.

Este estudio es parte de una investigación mayor que se desarrolla desde el 2011 y busca entender el papel de las emociones en los eventos cardíacos.

El reporte toma en cuenta pacientes del Hospital Universitario de Zurich y otros 25 centros médicos en nueve países. En los últimos cuatro años han estudiado 1.750 personas.

¿Cómo reacciona el corazón a las emociones?

El "síndrome de corazón feliz" se comporta de la misma forma que el "síndrome del corazón roto". Esta segunda condición se conoce también como el síndrome de takotsubo, que fue descrito por primera vez en Japón en 1990.

Se trata de una afección cardíaca caracterizada por un debilitamiento temporal de los músculos del corazón. Lo anterior provoca que el ventrículo izquierdo del corazón forme una especie de globo en la parte de abajo, pero la parte de arriba permanece estrecha.

Su forma es muy similar a la de las trampas que utilizan en Japón para cazar pulpos, llamadas takotsubos.

Los síntomas incluyen dolor en el pecho y problemas respiratorios.

El síndrome de takotsubo solo se había asociado con episodios repentinos de tristeza, miedo o ira, pero nunca con emociones felices. Sin embargo, los investigadores vieron que, aunque en menor medida, la felicidad súbita también puede desencadenar un síndrome de takotsubo.

Para los investigadores, las emociones negativas modelan la respuesta del sistema nervioso autónomo de una forma muy similar a cómo lo hacen las emociones positivas, pues ambas alteran las pulsaciones cardíacas, la resistencia vascular y la presión arterial.

Aunque no hay una explicación 100% definida de qué le sucede al corazón, la teoría más aceptada es que el exceso de hormonas del estrés (presentes tanto en emociones positivas como negativas) puede llevar a una constricción difusa de las arterias del corazón y esto dificulta y bloquea el paso de sangre del músculo cardíaco.

"Hemos mostrado que las causas del síndrome de takotsubo pueden ser más variados de lo que se creía. Ya no es simplemente el corazón 'roto', también se ve en quienes viven emociones positivas. Los médicos deben estar atentos a que quienes llegan a los servicios de Emergencias con síntomas de ataque al corazón luego de una emoción positiva, también pueden presentar takotsubo", destacó en un comunicado de prensa Jelena Ghadri, una de las investigadoras.

Estudios anteriores han demostrado que el optimismo y la felicidad más bien fortalecen el corazón, pero cuando el "ataque de felicidad" es muy fuerte y repentino, esto puede impactar negativamente en la salud del músculo cardíaco.

Por ejemplo, un estudio publicado en el 2006 en la revista Neurology indicó que el riesgo de tener un evento cardiovascular el día del cumpleaños es un 27% mayor que en cualquier otra fecha del calendario.

Sin embargo, el síndrome del corazón feliz no es mortal. En el estudio no murió una sola persona, mientras que sí lo hicieron cinco pacientes con el síndrome del corazón roto.

La similitud de los síntomas en ambos síndromes lleva a los científicos a preguntarse cómo es que, emociones tan diferentes, tienen el mismo efecto para el músculo cardíaco.

"Creemos que el síndrome de takotsubo es un ejemplo clásico de un mecanismo de retroalimentación entre el estímulo psicológico, el cerebro y el sistema cardiovascular. Tal vez tanto los eventos felices como los negativos, aunque tengan orígenes distintos, compartan 'caminos' en el sistema nervioso central que terminen afectando al corazón", enfatizó Christian Templin, autor principal del reporte.

¿Cómo se hizo el estudio?

Para llegar a estas conclusiones, los científicos revisaron los registros de 485 pacientes que presentaron síndrome de takotsubo luego de una emoción muy fuerte y revisaron cuál fue esta. Solo 20 de ellos (el 4,1%) había presentado los síntomas después de un evento feliz.

Los pacientes mostraron el "síndrome del corazón feliz" después de eventos muy variados, todos los pacientes tuvieron una causa muy diferente:

  • Fiesta sorpresa de cumpleaños
  • La boda de un hijo
  • Reencontrarse con los excompañeros de colegio tras 50 años de no verse
  • Preparación para la fiesta de 50 años de casados
  • Una entrevista de trabajo en la que fue felicitado por su entrevistador
  • Una boda
  • Su piloto favorito ganó una carrera automovilística
  • Convertirse en abuela
  • Fiesta sorpresa con motivo de la jubilación
  • Su hijo abrió su propia empresa
  • Su equipo de rugby ganó un premio
  • Un discurso emotivo en el cumpleaños de un amigo
  • Celebración de su octogésimo cumpleaños
  • Ganar varios premios mayores del casino un mismo día
  • Someterse a una resonancia magnética y ver que el resultado indicaba buena salud
  • Ir a la ópera con la familia
  • Una fiesta familiar
  • Una visita inesperada del sobrino más allegado
  • Los nietos que viven en Londres llegaron de visita sorpresa
  • Convertirse en bisabuela

Todas las personas sobrevivieron al evento y un año después todos se encontraban vivos. El análisis de los pacientes indicó que el 95% eran mujeres y la edad promedio era de 71 años. Además, uno de cada tres tomaba pastillas contra algún mal cardíaco previo.

¿Qué sigue?

Los científicos son conscientes de que el número de personas con "síndrome del corazón feliz" en el estudio es muy pequeño como para determinar de forma certera todas las características de esta condición.

Es por esto que continuarán reclutando más centros médicos que se sumen a la investigación para así analizar a mayor profundidad las características, similitudes y diferencias entre las variantes "corazón roto" y "corazón feliz" del síndrome de takotsubo.

También buscan determinar cuál es el rol de las emociones en la salud cardíaca.

De momento, el reporte señala que estudios anteriores hechos con imágenes de resonancia magnética han revelado que, tanto en las emociones negativas como en las positivas activan áreas cerebrales como los lóbulos temporales, la amígdala y el hipocampo.

El hecho de que el "síndrome del corazón feliz" sea mucho menos frecuente que el "síndrome del corazón roto" puede indicar que tal vez se necesite un estímulo emocional mayor; es decir, que para generar el mismo daño al músculo cardíaco causado por una mala noticia, la buena noticia deba ser aún mucho más inesperada, impactante o buena.

Los investigadores tampoco descartan que esto pueda deberse a que hay personas que son más propensas a que las emociones dañen su corazón. Sin embargo, aún no se tienen datos suficientes para saber si los 20 pacientes de "síndrome de corazón feliz" se podrían ver afectados por el "síndrome de corazón roto".

Estas hipótesis deberán probarse en las siguientes fases de la investigación.