Por: Debbie Ponchner 9 junio, 2014

Si usted recibe la mala noticia de que tiene cáncer, probablemente lo último que le pase por la mente es salir a hacer ejercicio. Sin embargo, puede ser lo más conveniente para su cuerpo y para combatir el mal, sobre todo si se trata de cáncer de mama, uno de los cánceres que más afecta a las mujeres.

La evidencia médica señala que las mujeres con cáncer de mama que se mantienen físicamente activas, realizando los recomendados 150 minutos semanales de ejercicio aeróbico, tienen una tasa de mortalidad 34% más baja que aquellas que llevan un estilo de vida sedentario.

Pese a ello, ¿cuántas mujeres mantienen un régimen de actividad física mientras batallan contra el cáncer de mama?

Con esa pregunta en mente, un equipo de investigadores, liderados por Brionna Hair, de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill, analizó qué ocurría en las mujeres que fueron diagnosticadas con la enfermedad en su localidad. Estudiaron a 1.735 mujeres con diagnóstico de cáncer de mama.

Con ayuda de un cuestionario, determinaron la cantidad de ejercicio semanal que realizaban antes de recibir el diagnóstico del mal y, luego, con cuestionarios periódicos, lo compararon con la cantidad de ejercicio que realizaban durante el tratamiento.

Según los resultados del estudio, que se publica en la revista Cancer , el 65% de las mujeres del estudio no cumplió con el mínimo de 150 minutos semanales de ejercicio; antes de recibir el diagnóstico, solo el 39% del grupo no cumplía con la meta.

Utilizando una medida de unidades de ejercicio metabólico (MET), los científicos hallaron que la actividad física decayó, en promedio, 15 horas MET por semana al comparar actividad física antes del diagnóstico y después de este.

No obstante, los científicos también hallaron que en una de cada cinco mujeres la actividad física en lugar de disminuir tras el diagnóstico, aumentó.

Los científicos concluyen en que hay que hacer una mejor labor en promover el ejercicio físico en las pacientes con cáncer de mama. Sugieren distribuir podómetros, aparatos que cuentan el número de pasos que da la persona, y alentar a las pacientes a ser físicamente activas.

Aun con cáncer, llevar una vida activa es importante. Ese ejercicio puede contribuir a ganarle la batalla a la enfermedad.