Se desarrollan 36 investigaciones en ambiente, vegetales y biomedicina

Por: Irene Rodríguez 25 septiembre, 2015
Izquierda: Judith Cervantes evalúa plantas en el laboratorio de cultivo de tejidos. Derecha: Evelyn Calderón trabaja en el laboratorio de Bacteriología. | RAFAEL PACHECO
Izquierda: Judith Cervantes evalúa plantas en el laboratorio de cultivo de tejidos. Derecha: Evelyn Calderón trabaja en el laboratorio de Bacteriología. | RAFAEL PACHECO

Más de 15.000 m2 de construcción en el Instituto Tecnológico de Cartago (ITCR) albergan a 34 investigadores y 90 estudiantes que trabajan en 36 proyectos en biotecnología, distribuidos en 14 nuevos laboratorios.

Las áreas van desde el cultivo de células para crear “piel artificial” que ayudan a sanar quemaduras graves, hasta mejoras en la composición de plantas medicinales, papa y maíz.

Aunque el Centro de Biotecnología funciona desde 1994, este jueves estrenó instalaciones en las que se investigan tres áreas: vegetal, ambiental y biomédica.

En esta última sección, el cultivo de células de piel es uno de los proyectos estrella.

“Las personas que tienen quemaduras muy fuertes o raspones muy graves pierden piel que necesitan y que podría infectarse, entonces se toman células de la piel sana, se ponen a crecer en laboratorio y con eso se crea lo que llamamos ‘piel sintética’ que viene en forma de ungüento o gel y se coloca sobre la parte quemada”, explicó Catalina Rosales, investigadora del centro.

En la parte vegetal se trabaja con el mejoramiento de cultivos.

ITCR mejorará cultivo de piel y plantas medicinales
ITCR mejorará cultivo de piel y plantas medicinales

“Las plantas se preservan según sus características. Algunas son de clima cálido, entonces deben estar a 27 ° C, otras son de clima más frío, unas están in vitro, otras en sistemas de inmersión. Nos adaptamos a las características de cada planta”, señaló Sofía Campos, estudiante de cuarto año y asistente de laboratorio.

Por otro lado, María José Vega, quien asiste en el laboratorio de crioconservación, agregó que allí esas especies son preservadas a largo plazo, una vez que sus tejidos fueron cultivados.

“Aquí se mantienen en nitrógeno líquido, lo que les da un estado como de ‘latencia’ para aprovechar mejor sus características”, manifestó.

En la parte ambiental lo que se busca es atacar plagas de forma natural con agentes biológicos como bacterias y hongos, así como dar mejor uso a desechos, por ejemplo, de piña, café y caña.

“Trabajamos con una bacteria que se modifica mediante biología sintética. La idea es que esta haga que los desechos puedan aprovecharse, y no sean fuente de contaminación o infecciones”, dijo Pablo Vargas, asistente del laboratorio de biología sintética.

Estas iniciativas a su vez darán paso a nuevas ideas, tanto de docentes como de estudiantes.