Por: Irene Rodríguez 22 octubre
El tai-chi consiste de movimientos lentos y coordinados.
El tai-chi consiste de movimientos lentos y coordinados.

Las personas que sufren una enfermedad del corazón o pasaron por un infarto usualmente se ven en un problema: deben realizar actividad física para motivar la actividad del músculo cardíaco, pero, a su vez, en algunos casos este órgano está muy débil como para resistir el ejercicio.

Especialistas de la Asociación Estadounidense del Corazón estudiaron a un grupo de sobrevivientes de infarto para ver cuáles podrían ser las mejores pautas por tomar. Ellos vieron que más de un 60% de los supervivientes a un ataque cardiaco eligen no realizar la rehabilitación cardiaca, porque tienen la percerpción de que el ejercicio será desagradable o doloroso o incluso contraproducente.

Los resultados fueron publicados en la revista Journal of the American Medical Association (JAMA).

El tai-chí es una disciplina que se originó en la civilización china siglos atrás. Consiste en ejecutar movimientos lentos de las artes marciales que permiten trabajar la respiración y flexibilidad, a la vez que se constituyen en una forma de aeróbicos de bajo impacto. En este sentido, los movimientos lentos del tai-chi ayudarían a las personas a fortalecer su corazón sin ese temor a afectar su salud.

El estudio es pequeño, puesto que solo participaron 29 personas, por lo que aún deben realizarse mayores estudios en otras personas, pero los investigadores señalan que da suficientes pistas como para recomendar el ejercicio.

"El tai-chi podría ser una buena opción para esas personas, porque se puede comenzar de forma muy lenta y sencilla y, a medida que su confianza aumenta, se puede modificar el ritmo y los movimientos para aumentar la intensidad", dijo en un comunicado de prensa Elena Salmoirago, autora principal del reporte.

¿Cómo se hizo?

Los investigadores reclutaron a 29 personas con una edad promedio de 68 años que habían sufrido un ataque cardiaco o se habían sometido a un procedimiento para abrir una arteria obstruida.

Todos los participantes eran sedentarios, y la mayoría tenían factores de riesgo de problemas del corazón, como sobrepeso, tabaquismo, diabetes o colesterol alto. Todos también se habían negado a participar en rehabilitación cardiaca.

Los participantes se dividieron en dos grupos, unos llevaron un programa de 24 clases de una hora en 12 semanas, y otros uno de 52 clases de una hora en 24 semanas. Asemás, se les dio un DVD para que practicaran en casa.

El único efecto negativo que observó el reporte fue un dolor muscular menor al principio de la rutina, pero este fue desapareciendo con el tiempo en la medida que el organismo se iba acostumbrando.

Los investigadores ya planean otro estudio similar con una mayor cantidad de participantes.