Esperan que los hallazgos ayuden a recomendar tratamientos preventivos e intervenciones conductuales

Por: Carolina Ruiz Vega 28 marzo, 2014
La respuesta que tengamos a situaciones que podrían ser usuales en la actualidad, como el desempleo, podría incidir en la salud mental. | ARCHIVO
La respuesta que tengamos a situaciones que podrían ser usuales en la actualidad, como el desempleo, podría incidir en la salud mental. | ARCHIVO

Cuando las personas que suelen padecer migraña experimentan una reducción del estrés de un día para otro, se aumenta significativamente el riesgo de que sufran un episodio de este malestar cefálico al día siguiente.

Así lo determinaron investigadores de la Universidad Yeshiva en Estados Unidos, quienes esperan que los hallazgos ayuden a recomendar tratamientos preventivos e intervenciones conductuales.

"Es importante que la gente sea consciente de los crecientes niveles de estrés que viven y que traten de relajarse durante los períodos de estrés, en lugar de permitir una acumulación importante de ellos”, aconsejó el coautor del estudio, Dawn Buse.

Acciones que podrían ayudar a evitar esa acumulación son: realizar ejercicio, practicar yoga, tomar un paseo breve o concentrarse en respirar profundamente por unos minutos.

Metodología. Los datos de este estudio fueron recolectados a través de un diario electrónico personalizado. Cada día, por un periodo de tres meses, los participantes registraron información sobre el estrés vivido y los factores frecuentes desencadenantes de la migraña.

Luego de analizar 2.011 registros, los investigadores vieron que las horas de sueño, ciertos alimentos, las bebidas alcohólicas, el ciclo menstrual y los estados de ánimo influyen en la aparición de estos episodios.

"Hay una asociación inequívoca entre la reducción en el estrés percibido y la aparición de migrañas. Durante las primeras seis horas de disminución del estrés, se vio casi cinco veces más riesgo de aparición de la migraña", dijo, en el sitio de la universidad, el autor principal del estudio, Richard Lipton.

Ahí explicó que la hormona cortisol, que se eleva en momentos de estrés y reduce el dolor, puede contribuir a la activación de la cefalea durante los períodos de descanso.

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